jueves, 28 de febrero de 2013

REFLEXIONES DE POETA VIEJO


Podríamos distinguir los eventos

como pétalos de una flor que se marchitan

tras la caricia de unos ojos

envueltos en celofán de primavera,

cúmulo de belleza en la soledad de un tallo,

albergando disímiles sueños

que se disipan.

 

No me sirven los amores viejos

ni los menires que supuran moho,

pero me es útil para saber quién soy

aquel pétalo seco que guardé

en las hojas de un libro

y aún conservo.

 

Podríamos hablar de amistad, conciencia

cómplice hasta la muerte,

experiencias conjuntas, narradas a la luz

de una cerveza, en una mesa de bar,

podríamos contar las huellas imborrables

de los versos que escribimos juntos,

de los infortunios en medio de la mar....

 

Qué se yo, podríamos caminar sin senda,

incluso no vislumbrar los contornos jamás

ni conocernos en persona, sin embargo,

si hemos unido nuestro destino espiritual

y nos sentimos hermanados en las vísceras

humanos semejantes, y ofrecemos

nuestra silla de anea, el pan y el vino,

la casa y la mano,

viviremos siendo felices, amigo,

a pesar de las controversias de los sistemas

en la selva social donde se esconden los bichos

y las distintas posiciones dialécticas

que producen lo complejo

y no la sencillez.

© Luis Vargas Alejo 

 

 

3 comentarios:

  1. Un bello poema, para guardar como cofre de recuerdos de una bonita amistad.
    (la nieve no ha enfriado estos versos )
    Besos

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  2. Cantos de misas papales
    se oyen,
    desde la plaza distante
    de San Pedro.

    Gracias a los dos por ser mis poetas preferidos.

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