viernes, 28 de marzo de 2014

DIFUNTO

Quién osa despertar

a esta memoria

con extintos rebuznos.



Acaso, de este mi recuerdo,

advertiese hueso, sin mica de carne animal,

algo de tuétano en ejecución.



Quién osa más allá del húmedo vaho

y su espina bífida,

a ejercer como individuo

con aliento a derrota.



-contestose silencio



Ya me pareciese...

todo cuanto hubo, solo,

pudose leer.

Begoña M. Bermejo

ATASCAMIENTO




Obtusos, en el intercambio
de un siglo mal comenzado,
con pueblos urgidos a la convulsión
y el descrédito preciso
para el aluvión de la metralla,
oportunista y vil hasta el aplauso.
Sí, que hoy el mal ha de aplaudirse
—soportadamente—
con péndolas, con ajuares
y polainas de apropiados supuestos,
en las mejores perspectivas.
Hasta que, en la mitad
de una jornada —oigo decir—
se extingan como los dinosaurios.
—¿Pueblos o males?
Superarse en esa fe,
proporciona milagrosas zancadillas:
que al derribarte, te suman.


Pichy

LA PRIMAVERA TAMBIÉN TIENE SU CONTRA

LA PRIMAVERA
TAMBIÉN TIENE SU CONTRA

Tienes la fea costumbre
de observarme agazapada
bajo la escalera,

como si ese silencio tuyo
no hiciese ruido
bajo los peldaños.

Acaso tu presencia no ocupa lugar
en ese recoveco, vano, receptor
del sonido de las pisadas.

Qué fea costumbre
de cuerpo a tierra
ha adquirido tu ego,

tal vez entre gusanos
te arrastres mas cómoda,

pero no saldrás airosa
como una alevilla
ondeando sus alas blancas.

No hay paz en ésta -tú- guerra.

Begoña M. Bermejo

viernes, 21 de marzo de 2014

PRIMEROS SINTOMAS

PRIMEROS SINTOMAS

Ningún antihistamínico;
ni tan si quiera el que tomo
para la anafilaxia que causa
la umbría del invierno,

curaría de estos días de primavera
la inspiración de alergia-vida.

Begoña M. Bermejo

CARTA DE NAVEGACIÓN

Carta de Navegación

Sin importar si quedan días
o medias tardes,
donde la zona abisal linda
con el final de las noches,

se encierran los piratas
a jugarse, el que menos los dientes,
por un poco de tierra-polvo
y algo de ron,
para ver en mitad del mar
un faro encendido.

Triquiñuelas y artimañas de un juego
en el que te embarcas
tras abordar la esclavitud
que olvida el rescate.

Ojo al parche, pirata,
para que la muerte llegue
hay que estar...

Begoña M. Bermejo

miércoles, 19 de marzo de 2014

TE QUIERO

 TE QUIERO

De siempre he encontrado el simbolismo
del amor, algo retorcido.

Mi primer te quiero
lo escribí, contorsionando el alambre
del tapón de una botella de cava.

Ahora, cuando veo ese filamento
maleable, lleno de óxido y polvo,
me pregunto, si su fin
hubiese sido el mismo, de permanecer 
anclado al envase de burbujas.

Begoña M. Bermejo

martes, 18 de marzo de 2014

Aire Característico


De aquel rigor queda un fondo,
una borra de pétalos que crece
sobre aguas de almarral,
sabias como sal tras la crecida.
No sé de ti mucho más que tú,
hay siempre maltratos bienvenidos
que nos miman como crucifijos,
visiones de amalgama en dosis letal
solo solubles en aislados cuencos,
visiones que vienen a ti aunque de ti despegan
como un puro hierro enclaustrado
detrás del ser que zozobra en la paz
doce y trece veces sin quemarse.
Detrás de las primicias de algas y de largo viento
nos salen por dentro las estrellas claras,
las de la quinta estación.
Cuando se flota así en hielo costero
puede verse la fila india de los budas perdidos,
desintegrando cualquier amparo cabizbajo
y los saludos difíciles que solían apagarnos.
¿Te acuerdas de cuando confundíamos el abrigo con la flecha?
Si lo trémulo espanta,
desajusta la cadencia y vuelve a los jazmines
por donde solías alejarte.

José Luis fariñas

martes, 4 de marzo de 2014

Bargueño construido por mi


Bargueño rústico 90 x 33 cms. obra del ebanista Luis Vargas
El bargueño es un mueble característico español de los siglos XVI a XVIII. El nombre es de origen incierto, para algunos del pueblo de Bargas en la provincia de Toledo.


La denominación de bargueño aparece en Madrid en el siglo XIX quedando constancia escrita por primera vez en 1872 en el catálogo de objetos artísticos españoles del Museo Victoria and Albert (Londres) que realizó Juan Facundo Riaño. Pero si investigamos el origen de estas piezas nos encontraremos con numerosas contradicciones y distintas denominaciones, según el experto Casto Castellanos Ruiz, director de la Escuela de Arte y Antigüedades. Tradicionalmente se considera que es un mueble español, en inventarios antiguos se les ha llamado escritorios, papeleras, contadores, arquillas, etc. En todos los casos siempre se refieren a muebles donde se guardan escrituras y documentos. Riaño atribuye su fabricación al pueblo toledano de Bargas. No obstante, Castellanos apunta que en la época a la que se refiere, a finales del siglo XV o principio del XVI,  no había ningún taller de carpintería, ni siquiera había indicios de industria maderera en la zona. Otra hipótesis también centra la localización de su origen en la misma zona gracias a las manos artesanales de un ebanista toledano apellidado Vargas y de ahí que aparezca la palabra bargueño con b o con v indistintamente.
Hay dos teorías sobre el origen del bargueño según Castellanos; una que es de origen chino. Así, por ejemplo, en el Victoria and Albert se conserva un mueble lacado del siglo XV con toda la estructura perfectamente definida. Esta pieza pudo haber llegado a Europa a través de Venecia y de allí al Levante español. Curiosamente es en Cataluña donde se encuentran algunos de los bargueños más antiguos. En el siglo XVII la compañía de Indias  ya importaban bargueños lacados japoneses y chinos. Estos lacados fueron imitados por los artesanos europeos hacia finales de siglo. La otra teoría sobre el origen del bargueño nos lleva nuevamente a Cataluña y se basa en la trasformación de las arcas de novias catalanas. No obstante, en el ámbito cultural hispano-musulmán también debió de ser un mueble muy usado y se conservan algunos de época muy temprana. Las arquillas mudéjares de taracea llevaban una tapa superior y una serie de cajoncillos adosados a las paredes que después se trasladaron al frente incorporando una tapa con llave.
Los más típicos y populares
El bargueño más típico es el salmantino, llevan la caja de nogal con tapa abatible y herrajes de chapa de hierro recortada, a veces dorada, suelen llevar también como pequeños leones esquematizados. Una vez abiertos muestran su frente dorado con incrustaciones de hueso embutido (en España no se suele utilizar marfil), parecen pequeños retablos.
Los catalano-aragoneses del XVI tienen una decoración de taracea de hueso de vaca y madera de boj sobre nogal de tipo plateresco a veces manierista. Estos muebles son muy apreciados y salen muy pocos al mercado, cuando aparecen son objeto de atención por parte de museos y coleccionistas muy expertos.
Otro tipo de muebles muy fáciles de reconocer son los granadinos, identificados por la técnica de taracea de influencia hispano-musulmana. Hay un ejemplar de éstos en el museo Arqueológico y poco más. Muchos bargueños conservan la decoración de taracea de hueso sobre nogal de influencia mudéjar con pequeñísimas piezas, algunos de los muebles de mayor tamaño representan escenas religiosas o cortesanas. El bargueño castellano del siglo XVI, donde se puede incluir el bargueño toledano, suele ser de nogal con decoración de tipo plateresco o manierista. En el siglo XVII se mezclan los dos estilos mudéjar y plateresco. Predomina la talla con motivos vegetales, angelitos o niños con cartelas en los cajones y en las puertas aparecen bustos o escudos.
Los primeros chapeados
A finales del XVI llega a España una gran variedad de maderas procedentes de las Indias lo que hace que no sólo se utilice el nogal tallado o la taracea de hueso sobre nogal, sino que se trabaja el chapeado de ébano, caoba y peral que se contorneaban con filetes de marfil, carey u otra madera distinta. Los bargueños chapeados suelen ir sin tapa, con los cajones a la vista, se utiliza mucho el embutido de hueso y carey, según Javier Sicilia, restaurador ebanista. En estos muebles se combinan las influencias flamencas, alemanas y napolitanas. Si hay que añadir alguna pieza de madera nunca será la misma pero sí de la misma especie de árbol. Si es una madera exótica muy rara y no podemos encontrarla, en ese caso buscamos otra lo más parecida. En cualquier caso una de las claves para la restauración es que coincida la veta, esto es lo más complicado ya que habrá que desechar muchas maderas hasta encontrar la pieza adecuada. Otro apartado importante es el estudio del color del mueble a la hora de teñir la nueva pieza. En el caso de los dorados nos podemos encontrar que se les ha aplicado un baño de purpurina sobre el oro, generalmente se les dio este baño porque el oro estaba muy gastado por lo que el restaurador deberá hablar con el cliente e indicarle que puede encontrarse con este problema. Hoy en día a la gente le gusta ver el oro viejo, que se vea el estuco o el bol rojo o verde.

Alrededor a 1600 se pone de moda un tipo de bargueño muy austero decorado con molduras o tallas de tipo geométrico. A lo largo del XVII el modelo más popular fue el salmantino. En siglo XVIII se extiende por toda la geografía española el gusto por los bargueños italianos y de influencia flamenca. Los ensambladores y ebanistas catalanes realizan magníficos trabajos de embutidos sobre macizo y chapeados.
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Y así, por fín ha quedado mi bargueño:


Al instante miro y veo al instante
la belleza de tu cuerpo sobre el cristal,
traspasando el umbral de mi conciencia.

Pérgola asentada como parral de uvas
reluciendo al sol de la madrugada
dejando aromas dulces.

Secreter bargueño de pino encerado
que defendieron de mis manos los dedos
en el rayar del esmalte ataviado.

Verso ahondado con serrucho y lima
suspendido en la ceguera de las formas
con deseo de placer en pálpito puro.

Hoy ya puedo, contemplar la imagen
de tus columnas y senos, como una historia
de amor insólito.

© Luis Vargas





DÉCIMAS GRANAÍNAS


Venían por la verea
camino de los neveros,
rogándole tos al cielo
junto al burro y la aguaera,
que las nubes les hiciera
un huequico en la tormenta
para llegar a la venta,
comer unas gachas migas,
olvidar estas fatigas,
este frío, pena y afrenta.

Quiera Señó que la vía
nos de mehores camino,
que vamo ahítos de espino
bajando por esta Zubía
y llora la mare mía
por la tierra de graná,
tan hermosa y sin maná
nos hace ser emigrantes,
y encima con buen talante,

que tiene mala follá.