viernes, 28 de marzo de 2014

LA PRIMAVERA TAMBIÉN TIENE SU CONTRA

LA PRIMAVERA
TAMBIÉN TIENE SU CONTRA

Tienes la fea costumbre
de observarme agazapada
bajo la escalera,

como si ese silencio tuyo
no hiciese ruido
bajo los peldaños.

Acaso tu presencia no ocupa lugar
en ese recoveco, vano, receptor
del sonido de las pisadas.

Qué fea costumbre
de cuerpo a tierra
ha adquirido tu ego,

tal vez entre gusanos
te arrastres mas cómoda,

pero no saldrás airosa
como una alevilla
ondeando sus alas blancas.

No hay paz en ésta -tú- guerra.

Begoña M. Bermejo

9 comentarios:

  1. El poema me reulta bien, amiga. Solo que, yo, utilzaría ¨en modo de alevilla¨ Porque sin el ¨de¨, se me tranca un poco el ritmo.

    Beso

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  2. Gracias, amigo. Miraré este atranco...
    Un beso

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  3. Muy buen poema dedicado, supongo, a la "cotilla" de 5º...."como una alevilla"

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    1. o a la de más arriba aún... (vivo en un segundo y solo tengo una planta más por encima)
      Muchas gracias.
      Besos

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  4. ¿y quién se agazapa tras la escalera para observarte? La verdad es que hay veces que, algunos poemas, siendo de fácil expresión cotidiana, no se entienden del todo lo que quieren decir...¡que rara es la poesía!

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    1. Es un tipo de amistad/amor que está todo el año, pero que en primavera sale de su escondite, con brotes de aquí no ha pasado nada; podria decirse que algo milagroso que propicia la estación. La hipocresía humana.

      Siento ser tan enreversada y que no se entienda.
      Besos

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  5. Pero...es que nos has enseñado: que la poesía no necesita explicación!

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  6. Si no se pide.
    La poesía explica en sí misma los efectos de la causa que causan las impresiones, pero no su origen. Y lo curioso, algunas veces, resulta conocer actos humanos que, como metáforas, nos miran escondidos desde abajo de la escalera, como cotilleando nuestras intenciones, e incitan a la curiosidad de saber por qué, quién, hace eso, y cual es su finalidad. En la guerra, los obuses deploman las casas y sus escaleras.
    Y...cuando yo era pequeño, me escondía en los rellanos bajos de la escalera, para verles las bragas a las muchachas que subían...¿ves? puede haber muchas interpretaciones.

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  7. Sí, estamos de acuerdo: cada cual tendría la suya —amén, de la del poeta—. Por cierto, está muy buena la tuya...

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