jueves, 31 de diciembre de 2015

EL JOLGORIO DE FIN DE AÑO

EL JOLGORIO DE FIN DE AÑO

Por todos los rincones de la tierra
huye con miedo y avergonzado
este día 31 de diciembre de 2015
y la gente lo celebra.

La juerga corre por las calles
como si fuera una conga infinita
-con miedo a las bombas, eso sí-
saltando de gozo, amores y paseíllos
cual carnaval festivalero.

A las 24 horas del citado día, acaba todo
y comienza lo ansiado y esperado
la solución a los problemas, la esperanza
de que el bisiesto, nos permita dormir la siesta
dos veces al día.

¡Viva el año 2016! ¡¿qué digo?!
¡Viva tu padre, tu madre, tu hermano
y toda tu familia...qué viva el mundo
entero¡

- a ser posible, un poco mejor, y si no puede ser,
al menos, que nadie tenga envidia de los que viven bien,
pues ellos se lo ganaron, por la gracia y potestad
de sus artes, estraperlos, comisiones y demás,
pues el que reparte y reparte, se queda siempre
con la mejor parte-



© Luis Vargas Alejo

LA ESTRELLA MÁS HERMOSA SE VA



Esta noche tengo ganas de llorar
pues la estrella más hermosa de mi casa
se va.

Tengo ganas de llorar en silencio
apretando el verso que duele en la soledad
paloma que vuela.

Y ha de volar -yo bien lo sé-
vivir en los cielos de la experiencia
y ser independiente.

Mas mi corazón tiene un latido grave
pues no hay peor mal en la vida
que la ausencia.

Hoy necesito llorar, oh noche final,
abrazado a la rama de un árbol,
guardando recuerdos.

Dentro de unos días se va
y yo, como padre, no puedo dejar de llorar,
sin que se note.

De lejos canta un colibrí, urdiendo cielos,

He de llorar de amor, abrazándote.

© Luis Vargas Alejo


miércoles, 30 de diciembre de 2015

Con un día más

Días intentando escribir un poema;
resucitar versos que no despunten
en su extremos
con la inspiracion de las asonancias
de la Navidad,
como quien espera un milagro.

Y cuando llego a este punto,
las líneas se pierden con el burbujeo
y cánticos
del final de una recta,
donde la pobreza rebosa en los platos
de miles de comensales,
y los desahucios habitan el frío
helando la vida, la razón...
pero hemos dar gracias
por los miseros aguinaldos
de unos ricos,
que se pelean por un trono
dorado,
y esperar a verlas venir...

¿Debo brindar, debo cantar?

No, debo comenzar una nueva estrofa;
la ciclica vida
de un año tras otro,
y el venidero
con un día más,
como presos
con vértigo 
y miedo a caer,
para volver a levantarnos
en este efímero bienestar
que se rie de nosotros.

Así que, brindo.
Brindo con la copa vacía
y la risa apagada,
poniendo toda esperanza
en finalizar poemas
sin malos tragos.

Feliz año Nuevo.
 
Begoña M. Bermejo

LA FELICIDAD DEL 2016



Dicen que el año 2015 está de fiesta
y pasado mañana entrará un nuevo año
-que estrenaremos un poco más viejos-
y comentan que todo será distinto:
más felicidad
más paz
más salud
más amor
y más dinero...
- al menos eso se desea la gente-

y yo debo ser tonto,
porque me parece que todo va a seguir igual
se llame 2016 ó 3020

© Luis Vargas al borde del 2016

DE CARTAS A UN JOVEN POETA_CARTA 1ª

Usted pregunta si sus versos son buenos. Me lo pregunta a mí, como antes lo preguntó a otras personas. Envía sus versos a las revistas literarias, los compara con otros versos, y siente inquietud cuando ciertas redacciones rechazan sus ensayos poéticos. Pues bien -ya que me permite darle consejo- he de rogarle que renuncie a todo eso. Está usted mirando hacia fuera, y precisamente esto es lo que ahora no debería hacer. Nadie le puede aconsejar ni ayudar. Nadie... No hay más que un solo remedio: adéntrese en sí mismo. Escudriñe hasta descubrir el móvil que le impele a escribir. Averigüe si ese móvil extiende sus raíces en lo más hondo de su alma. Y, procediendo a su propia confesión, inquiera y reconozca si tendría que morirse en cuanto ya no le fuere permitido escribir. Ante todo, esto: pregúntese en la hora más callada de su noche: "¿Debo yo escribir?" Vaya cavando y ahondando, en busca de una respuesta profunda. Y si es afirmativa, si usted puede ir al encuentro de tan seria pregunta con un "Si debo" firme y sencillo, entonces, conforme a esta necesidad, erija el edificio de su vida. Que hasta en su hora de menor interés y de menor importancia, debe llegar a ser signo y testimonio de ese apremiante impulso. Acérquese a la naturaleza e intente decir, cual si fuese el primer hombre, lo que ve y siente y ama y pierde. No escriba versos de amor. Rehuya, al principio, formas y temas demasiado corrientes: son los más difíciles. Pues se necesita una fuerza muy grande y muy madura para poder dar de sí algo propio ahí donde existe ya multitud de buenos y, en parte, brillantes legados. Por esto, líbrese de los motivos de índole general. Recurra a los que cada día le ofrece su propia vida. Describa sus tristezas y sus anhelos, sus pensamientos fugaces y su fe en algo bello; y dígalo todo con íntima, callada y humilde sinceridad. Valiéndose, para expresarse, de las cosas que lo rodean. De las imágenes que pueblan sus sueños. Y de todo cuanto vive en el recuerdo.

Si su diario vivir le parece pobre, no lo culpe a él. Acúsese a sí mismo de no ser bastante poeta para lograr descubrir y atraerse sus riquezas. Pues, para un espíritu creador, no hay pobreza. Ni hay tampoco lugar alguno que le parezca pobre o le sea indiferente. Y aun cuando usted se hallara en una cárcel, cuyas paredes no dejasen trascender hasta sus sentidos ninguno de los ruidos del mundo, ¿no le quedaría todavía su infancia, esa riqueza preciosa y regia, ese camarín que guarda los tesoros del recuerdo? Vuelva su atención hacia ella. Intente hacer resurgir las inmersas sensaciones de ese vasto pasado. Así verá cómo su personalidad se afirma, cómo se ensancha su soledad convirtiéndose en penumbrosa morada, mientras discurre muy lejos el estrépito de los demás. Y si de este volverse hacia dentro, si de este sumergirse en su propio mundo, brotan luego unos versos, entonces ya no se le ocurrirá preguntar a nadie si son buenos. Tampoco procurará que las revistas se interesen por sus trabajos. Pues verá en ellos su más preciada y natural riqueza: trozo y voz de su propia vida.

Una obra de arte es buena si ha nacido al impulso de una íntima necesidad. Precisamente en este su modo de engendrarse radica y estriba el único criterio válido para su enjuiciamiento: no hay ningún otro. Por eso, muy estimado señor, no he sabido darle otro consejo que éste: adentrarse en sí mismo y explorar las profundidades de donde mana su vida. En su venero hallará la respuesta cuando se pregunte si debe crear. Acéptela tal como suene. Sin tratar de buscarle varias y sutiles interpretaciones. Acaso resulte cierto que está llamado a ser poeta. Entonces cargue con este su destino; llévelo con su peso y su grandeza, sin preguntar nunca por el premio que pueda venir de fuera. Pues el hombre creador debe ser un mundo aparte, independiente, y hallarlo todo dentro de sí y en la naturaleza, a la que va unido.

Pero tal vez, aun después de haberse sumergido en sí mismo y en su soledad, tenga usted que renunciar a ser poeta. (Basta, como ya queda dicho, sentir que se podría seguir viviendo sin escribir, para no permitirse el intentarlo siquiera.) Mas, aun así, este recogimiento que yo le pido no habrá sido inútil : en todo caso, su vida encontrará de ahí en adelante caminos propios. Que éstos sean buenos, ricos, amplios, es lo que yo le deseo más de cuanto puedan expresar mis palabras.

¿Qué más he de decirle? Me parece que ya todo queda debidamente recalcado. Al fin y al cabo, yo sólo he querido aconsejarle que se desenvuelva y se forme al impulso de su propio desarrollo. Al cual, por cierto, no podría causarle perturbación más violenta que la que sufriría si usted se empeñase en mirar hacia fuera, esperando que del exterior llegue la respuesta a unas preguntas que sólo su más íntimo sentir, en la más callada de sus horas, acierte quizás a contestar.

Rainer Maria Rilke

DÍA 30 DE DICIEMBRE


Hoy es el día proemio
que va delante del d'elfin
y correrá la juerga y los champanes
la insólita alegría de un final
la tristeza de muchos indigentes
y el gluguteo del pavo que ha de morir.

Después, tirados por los suelos
como mendigos
e ilustres carcamales borrachos
esperarán nuevos pactos, nuevas encomiendas
y nuevas perspectivas de "tomo y lomo"
mientras los demás,
empezarán las calendas de enero
como continuación de la rutina, la normalidad
buscando el sol los sombreados
y sombra los de mucha luz.

Pasado mañana, será un día normal.

© Luis Vargas el Alejo

alexis diaz-pimienta (repentista cubano)

lunes, 28 de diciembre de 2015

LA EQUIVOCACIÓN DEL CALOR



La mayestática calor de este invierno
prende en los dorados follajes
como si fuesen estatuas de luz fluorescente,
lágrimas de sol en los espejos oculares
que revientan los altares de la nieves esperadas.

Nada más extraño y equívoco
como la nostalgia de lo que debe ser y no es,
cuando las manos acarician la niebla del arco iris
en los estrambóticos azules de lo erróneo
rompiendo la magia de los meses fríos.

Cronos circunflejos, como ruidos de gongs metálicos,
marcan las horas de las aflicciones y quebrantos
en las marismas de los sueños de poeta
cuando al mirar en la distancia, alucina agua, viento,
nieve, andando entre arenas de desiertos.

© Luis Vargas el Alejo

EL CALENDARIO

EL CALENDARIO

Cuando acabe de escribir este poema
se habrá caído la última hoja del calendario
y menos mal que compré otro
porque si no, me quedaría sin futuro y sin días
y eso, debe ser tremendo,
pues aunque el ciclo de traslación de la tierra se repite
podría darse el caso, que tal planeta, cambiara el rumbo
o con el efecto invernadero, no se distinguieran
las estaciones solares, y entonces ¿qué?
entonces, aunque midiéramos con nilómetros, los niveles de agua,
estaríamos confundidos
y sembraríamos cuando no es época, y andaríamos entre la niebla
sin rumbo ni destino,
y así pues,
nada mejor que comprarse un calendario nuevo
y pase lo que pase,
estaremos seguros de cuáles son las calendas de cada mes
y poco a poco
arrancando hojas del calendario llenaremos los ciclos de la edad
y sabremos que con la calenda de enero comienza el nuevo año
y año tras año,
nos iremos arrugando, achicando y muriendo
porque el ciclo vital del ser humano es un año largo,
que empieza con el nacimiento y termina con la muerte,
pero a todo el mundo le parece corto
a pesar de que el calendario diga, anuncie y marque
lo que quiera.

© Luis Vargas el Alejo




martes, 22 de diciembre de 2015

EL MUNDO ES UNA BOLA DE CRISTAL

El mundo se reconcilia en estas fechas
con turrones duros o blandos
que engañan los sentidos.

Nos queremos como la trucha al trucho
porque estamos a final de año
y es Navidad

A lo mejor hay quien no puede brindar
por ser pobre o desahuciado
pero le queremos también.

Vivimos estos días como si el resto
no fueran importantes:
nos da igual.

Las familias se juntan, soportamos al cuñado,
a la prima, a la tía, y sentamos a un pobre
en nuestra mesa.

Luego no los vemos durante el año
ni nos ocupamos de querer a nadie
pero hoy es Navidad.

¡Mira tú qué cosas!

Y es que nos creemos lo que nos cuentan
sin pensar si es cierto o verdadero:
creencias y tradiciones.

El mundo es una bola misteriosa de cristal
que el adivino le pregunta en vano
y oye desatinos.

No creas que estas fiestas son mejores
que otros momentos de nuestra vida:
¿para qué mentirse?

No obstante yo comprendo y acepto
que hay que tener una ilusión, un sueño
para soportar esto.

Si dicen que es Navidad, sonemos las panderetas,
hagamos una romería y de zarzal en zarzal,
no hagamos caso de la niebla.

..Y mira como beben los peces en el río...

© Luis Vargas Alejo




viernes, 18 de diciembre de 2015

PRÓLOGO INCUESTIONABLE


PRÓLOGO INCUESTIONABLE

¿Para qué caer el la aburrida dialéctica del prólogo, con una explicación racional de la obra desmembrando los poemas en versos sueltos y dejar al lector sin la incertidumbre, el asombro, el asentimiento y/o concordancia con el autor?

¿Por qué habría de exaltar las cualidades del poeta, del acercamiento, sencillez, claridad, realismo de la escritura y complicidad o dar los motivos que le llevaron a su creación?

¿De verdad es necesario tratar de sucumbir a la lectura, tras un análisis del claroscuro de una obra, que empuje a cualquier lector a algo que no esta entre sus preferencias, sólo porque la tristeza, la desolación, los amores deseados y fallidos, la cotidianidad, empujes y caídas, puedan tener una similitud con cualquier hombre que no sea el autor?

¿Por qué habría de atraer la atención con historias de crecimiento, madurez y esperanza, en aquellos que destierran la poesía o aburrir al lector y filántropo poético que descarta los poemas sin métrica, sin rima, sacados de los entresijos de la vida, con la melodía innata del sufrimiento del hombre y sin colorear sus vértices con música de marcapasos?

¿Por qué habría de enseñar a entender los versos, a salto de caballo, para encontrar la musicalidad cuando estos golpeen la tierra con metáforas, a aguantar la respiración cuando la ironía seque su incredulidad, o a anular lo obvio cuando la elipsis de mil vueltas?

¿Para qué buscar sólo la división en las silabas de los versos, la resta en sinalefas o la suma de los hiatos, cuando la poesía por sí sola, cuenta los sinsabores de la vida?

¿Por qué habría de explicar que la narrativa y la poética no están reñidas, que en un mismo libro
se pueden complementar al hacer llegar desde varios puntos de la literatura la misma riqueza?

¿Acaso la prosa no contiene drama, soledades, tristezas, amores, desamores, lucha, empujes,caidas, crecimientos, esperanzas...?¿Acaso la prosa no contiene poesía?

Por eso y solo por eso, se debería leer “Desde el hueco de una ventana” de Luis Vargas. Al finalizar la lectura, cualquiera puede ser su nuevo prologuista, aunque este no sea erudito, crítico literario o director editorial, pero si lo fuera, encontrará carnaza. 

Begoña Martínez Bermejo

viernes, 11 de diciembre de 2015

Al alba



Ay, alba,
después de la noche oscura
me enamora tu luz en la estancia
¡ya vienen las burras de leche!
¡ya me llaman los ángeles vespertinos!
¡ya me sacan de este catre,
de los sueños infernales,
de la prosapia nocturna
de esta soledad que acongoja!

Ay, alba,
cómo esperaba en el lecho tu llegada,
marcando en la apred siluetas torpes
como sombras de vida que van cuajando.

Ay, alba,
remolinos de viento conjuran pájaros
en la rama del árbol que hay en la esquina...

¡ya me levanto!

© Luis Vargas Alejo

miércoles, 9 de diciembre de 2015

POEMA APALABRADO

Cundo las pistolas con las que se fusila
llevan el roel circular del gobierno
todo es muy in, armas construidas
ex profeso para lances de hielo
que lo congelen todo

Sí, digas lo que digas, los capeos 
van en la mano derecha
de Judas...

Prueben, prueben si no a tirotear
con un ojo tapado,
al pavo con trufas, servido
en cenas sobre loza.
¡Za! no hay quien lo malee.

Ah, y puede que boyes ahí o allá,
te cenes eso, aquello
o el rebote de las balas
de algún aliado,
pero sólo la poesía apalabrada
sirven para el desarme,

aunque se pierda.

Begoña Martínez Bermejo

lunes, 7 de diciembre de 2015

FELICIDADES PICHY



Yo te digo, amigo, ¡salud!
brindándote con rectitud
-décima sin ironía-
en lo más alto  del día
y con la palabra amistad;
no es quimera sino un hecho
con un abrazo te estrecho
pues vine a felicitarte
desde aquí, de parte a parte,
con poesía y por derecho.

FELICIDADES

© Luis Vargas

jueves, 26 de noviembre de 2015

Las cuentas y los versos

Muchas veces, tal como hicieron otros antes, me he preguntado: ¿a qué sigilosa poesía nos conducen los números? Y en mis inicios de poeta alguna vez concluí: a la métrica, las estrofas,  la prosodia, la armonía de los períodos trocaicos, dactílicos o anapésticos. Porque los números arman la coreografía con que danza el alma –pensé.

jueves, 19 de noviembre de 2015

Ay Alba poema de Begoña M Bermejo

ALBA (morera)













Ay alba,
la caida de tu hoja me acompaña
en la trinchera de mi despertar.

Las palabras que penden del silencio
al igual que el vacío de mi decir
abriga el ramaje.

Ay alba,
¿cuándo volveran a lucir, de tus brazos
la mora del moral, sin zarzas,
con sus trajes,blanco, rojo y negro,
que endulzan los trinos
del amanecer?

Ay alba,
es heladora la época invernal
y su desnudez.

Begoña M.Bermejo

viernes, 13 de noviembre de 2015

BOSQUE DE OLMOS

Esta pintura "Niña Mirando al Mar" de Sussana Marco Figueroa, no tiene nada que ver con mi forma de pintar. Esta pintura es dúctil, realista, muy dibujada y muy trabajada mientras que la mía no se puede clasificar, podría ser impresionista acercándose a Van Gog, de trazos fuertes y anchos, donde los que importa no es la forma sino el color y la sensación ambiental. Todas las comparaciones son odiosas y aunque dicen que siempre hay que tener un referente, el mío, es sólo el impulso del subconsciente sobre la tela blanca. No me fijo en ningún autor y suelo sacar mis óleos de fotografías que hice yo o que hicieron otros, interpretándolas conforme el ánimo del momento. Yo no pinto la arena, yo hago la arena...etc.etc. (compáralas de verdad en el trazo, en el dibujo, en el color...y verás que nada tiene que ver)





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Olmos hay en mi alameda
suntuosos y presumidos
de ser tierra de la tierra
donde han crecido los años
entre neblinas del tiempo.

Desnudándose cada invierno
para vestirse en primavera,
con su textura acorchada
ahuecado y solitario
soporta frío, viento y lluvia
a la ribera del río
donde duermen los sueños
de los sueños.

© Luis Vargas alejo

lunes, 2 de noviembre de 2015

Sueños de Otoño

Robinson

Bandadas de versos
sobrevuelan el océano
sacudiendo restos de tierra.

Pretextos
que, con pleamar,
arrojo contra los acantilados
y baño con poemas de espuma.

Sí, cuando se naufraga
en esta isla,
te conviertes en un Robinson...

pero, no hay viernes,
amigo,
sólo, pluma y papel.

Begoña M. Bermejo

domingo, 1 de noviembre de 2015

Sobre Góngora

Sevilla, 1 nov (EFE).- José María Micó considera a Góngora una de las cimas de la creación literaria en cualquier lengua, acaba de reunir algunos de sus estudios sobre el poeta cordobés en "Para entender a Góngora" (Acantilado) y ha dicho a Efe que "cada uno de sus textos es un desafío a la inteligencia, la propia y la ajena".

Micó ha explicado que "Góngora, más que renovar, que es palabra insatisfactoria, transformó la lengua poética de su tiempo, la abrió a sentidos insospechados, la retorció para presentarla en construcciones sintácticas desafiantes y le incorporó la cultura poética latina e italiana sin perder el acervo popular" y que "todo eso se concretó en obras maestras que aúnan inteligencia, sensibilidad y musicalidad".

Poeta, traductor y catedrático de la Pompeu Fabra, Micó ha asegurado que "para entender a Góngora es imprescindible proveerse de grandes dosis de atención; hay en su poesía una parte sensorial y musical que nos capta de inmediato, pero también advertimos que hay una compleja trama de sentidos que requieren afición, paciencia y frecuentación; como todos los grandes poetas, Góngora no necesita lectores, sino relectores".

Góngora "dio muestras de su ingenio desde su más temprana edad, a los dieciocho años ya había contribuido a renovar -esta vez sí podemos decirlo así- el género del romancero y a parodiar las convenciones del petrarquismo".

"En sus últimos años, los que le permitió la enfermedad, escribió algunos de los mejores sonetos metafísicos de su tiempo, y entre una cosa y otra ya sabemos lo que hay, el "Polifemo", las "Soledades", la "Tisbe", el "Panegírico".

Sobre Góngora, el hombre, ha señalado que "debió de ser, como todos nosotros, un hombre lleno de contrastes y contradicciones, pero los documentos y los poemas nos dan la imagen de un tipo frecuentemente bienhumorado, y sus rifirrafes con otros escritores, aunque reflejen una rivalidad real, participan de las convenciones del combate literario".

Micó no cree que los tiempos de Góngora fuesen mejores que los actuales para la lírica: "Salvo la aplicación cortesana o la dimensión épica de algunas obras, la lírica era entonces tan vocacional, y minoritaria, como lo es ahora".

"Los poetas, y los escritores en general, vivían en un permanente estado de ansiedad, siempre a la zaga del favor o del prócer que avalase, y a ser posible financiase, la publicación de sus obras; las obras de los poetas se difundían de manera manuscrita en círculos de aficionados, y ahí podían llegar a tener bastante popularidad, Góngora y Quevedo fueron muy populares por razones distintas y con poesías de carácter muy diferente, pero no fueron los únicos", ha explicado.

Micó ha concluido sobre este asunto: "Hay algo en lo que sí creo que aquellos fueron mejores tiempos: la poesía, es decir, la literatura en verso, había sido la forma universal de la expresión literaria, y tenía, por tanto, menos limitaciones temáticas, genéricas y formales que las de ahora".

Del peso de su obra en la poesía posterior ha dicho que "influyó de inmediato en las generaciones siguientes a la suya, y la poesía española del siglo XVII y parte del XVIII, tanto en España como en América evoluciona a partir del ejemplo culto del 'Polifemo' y las 'Soledades'".

"Góngora volvió a ser determinante en el siglo XX, gracias a la lectura que hicieron de él algunos excelentes 'discípulos' como Rubén Darío y casi todos los poetas del 27", ha añadido Micó para asegurar que el homenaje sevillano que los poetas de esta generación le dedicaron con motivo del tercer centenario de su muerte "supuso la consagración de Góngora como ejemplo de compromiso y de renovación poética".

A la pregunta de si Quevedo siempre resultará más simpático que Góngora, ha contestado que "eso va a gustos; unos preferirán la guasa amarga de don Francisco, y otros el despego agudísimo de don Luis, pero en cuestión de simpatía personal creo que ganaría Góngora, que nació y murió casi veinte años antes que el autor del Buscón, de manera que la imagen que tenemos de uno y otro está un poco mediatizada por los ecos de una rivalidad que ha adquirido tintes legendarios".

Por Alfredo Valenzuela

Música de Ray Coniff

http://www.goear.com/listen/b30ca31/musica-ray-coniff-ray-coniff

lunes, 26 de octubre de 2015

CON LA SAÑA DEL PASADO



Rabiaste
                 con la saña del pasado
el sentimiento cautivo.

Lanzaste
                  a la inclinación de multitudes
los trastes ideológicos
de tus preferencias.

Ostentaste
                    de tu pan
ante los hambrientos.

La muchedumbre
                               presupone…

¿Entiendes
                     lo que quiero decirte?



Pichy