lunes, 2 de noviembre de 2015

Sueños de Otoño

11 comentarios:

  1. Qué bien, amigo! Este te ha quedado estupendo.

    Te pido ponerlos en Dropbox, que es un sitio donde puedes colocar videos, fotos, etc, de gran tamaño, para compartir. Bego, me lo indicó y de allí —luego de bajar programa— es fácil bajar lo que desees.

    Abrazos

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  2. Mira, mira¡ ¡Déjame de más programas que para hacer este video me he tirado los dos días de fiesta y he tenido que aprender 5 programas. Uno para gravar el poema. Otro para convertirlo en Mp3. Otro para quitarle los ruidos. Otro para hacer el video. Y otro para saber como colgarlo en Youtoub...eso sí, yo solito.

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  3. Ole, ole, ole !!! Está muy bien, claro que ahora te toca trabajar las transiciones para que los cambios de imágenes no sean bruscos y luego, añadir musiquita, me reitero en que te estas haciendo todo un experto... Es entretenido y cuando le coges el gustillo... En cuanto a la declamación es muy buena, voy a aprender mucho de ti, me gustan tus pausas esas en las que yo me ahogo. Y que bien escogiste las imágenes, sigue, sigue que esta senda se va alegrando día a dia.
    Besos

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    1. Lo de las transicciones lo pensé pero no sé como hacerlo y donde están en el jodido programa Movie Market. En cuanto a la musiquita la puse, pero se oía más que mi voz y la quité...los ruidos los quito con audacity en español y gratis y los meto en youtoub desde el propio Movie Market. Cuando tenga ganas de trabajar -porque he acabado con dolor de cabeza- haré uno guapo, guapo...la declamación la hago en la grabadora de voz de windows 10...después convierto el archivo en Mp3 con online-convert, después lo paso por audacity para lo ruidos y después me voy a Movie Market. A no se que le coja el truito mejor y lo haga más rápido, creo que es mucho trabajo para un jubilao...

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    2. Si, tiene su curro, yo hice los mismos pasos, claro que yo no estoy jubilada, y yo no voy a llegar a eso, lo mio es parada de larga duración y lo que te rondaré morena, ah, claro, que es porque estás en la tercera edad, bueno, hazlo después de tomar las pastillas de la tensión (jijiji)
      Las transiciones están en herramientas- transiciones de video, pero si no quieres o no sabes ponerlas, cuando subes las imágenes y las vas colocando en las pistas, puedes arrastrar una encima de otra logrando asi los cambios pausados, que son lo que yo utilicé. El audio, tanto de musica como de voz lo puedes subir o bajar cuando los incorporas a la pista, clicando sobre el audio con el botón derecho del ratón, te aparecera la opción de volumen para subir o bajar.
      Hala, algo nuevo para practicar
      Pero tomatelo con calma, que lo puedes hacer en más días
      Besos

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  4. Eh! Un momento...ahí, cuando lo tienes grabado en MP3, rampám, me lo envías en un adjunto...y ya.

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  5. Entonces, amigo mío, da por bien empleado el tiempo. El saber no ocupa lugar. No recuerdo quién dijo: ¨el día en que no aprendas algo, es un día que has perdido¨.
    Eso de tú solito, no me sorprende: tengo claro que eres un autodidacta ejemplar.
    Cómo han cambiado los tiempos! Aquellas cartas escritas a mano...aquellos telegramas...aquellos escritores —para no remontarnos a la pluma y el tintero, ah, y la vela— que tenían que teclear sus maquinitas mecánicas, y con sumo dominio y cuidado de la ortografía, etc. Existían pueblos donde las noticias más frescas, del exterior, llegaban al mes de los hechos. Ahora, es posible enterarte de un hecho, antes que los vecinos del lugar donde ocurre.

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  6. Yo escribía largas cartas a mano o a máquina de escribir portatil y guardaba copia. Aún tengo en una carta mcuhas de ellas. Algunas llegaban a contener 7, 8 ó 10 folios por las dos caras y, tal vez, por eso, porque mi tendencia ha sido siempre escribir sobre las cosas que pasan esto de la modernidad me vino al pelo. Yo llevo haciendo poemas en internet, editándomelos o conversando con mucha gente en los Grupos -que ya no existen- desde el año 2002...y ahora declama para decirle al sol lo que le dijo Espronceda:
    Para y óyeme ¡oh sol! yo te saludo
    y extático ante ti me atrevo a hablarte:
    ardiente como tú mi fantasía,
    arrebatada en ansia de admirarte
    intrépidas a ti sus alas guía.
    ¡Ojalá que mi acento poderoso,
    sublime resonando,
    del trueno pavoroso
    la temerosa voz sobrepujando,
    ¡oh sol! a ti llegara
    y en medio de tu curso te parara!
    ¡Ah! Si la llama que mi mente alumbra
    diera también su ardor a mis sentidos;
    al rayo vencedor que los deslumbra,
    los anhelantes ojos alzaría,
    y en tu semblante fúlgido atrevidos,
    mirando sin cesar, los fijaría.
    ¡Cuánto siempre te amé, sol refulgente!
    ¡Con qué sencillo anhelo,
    siendo niño inocente,
    seguirte ansiaba en el tendido cielo,
    y extático te vía
    y en contemplar tu luz me embebecía!
    De los dorados límites de Oriente
    que ciñe el rico en perlas Oceano,
    al término sombroso de Occidente,
    las orlas de tu ardiente vestidura
    tiendes en pompa, augusto soberano,
    y el mundo bañas en tu lumbre pura,
    vívido lanzas de tu frente el día,
    y, alma y vida del mundo,
    tu disco en paz majestuoso envía
    plácido ardor fecundo,
    y te elevas triunfante,
    corona de los orbes centellante.
    Tranquilo subes del cénit dorado
    al regio trono en la mitad del cielo,
    de vivas llamas y esplendor ornado,
    y reprimes tu vuelo:
    y desde allí tu fúlgida carrera
    rápido precipitas,
    y tu rica encendida cabellera
    en el seno del mar trémula agitas,
    y tu esplendor se oculta,
    y el ya pasado día
    con otros mil la eternidad sepulta.
    ¡Cuántos siglos sin fin, cuántos has visto
    en su abismo insondable desplomarse!
    ¡Cuánta pompa, grandeza y poderío
    de imperios populosos disiparse!
    ¿Qué fueron ante ti? Del bosque umbrío
    secas y leves hojas desprendidas,
    que en círculos se mecen,
    y al furor de Aquilón desaparecen.
    Libre tú de la cólera divina,
    viste anegarse el universo entero,
    cuando las hojas por Jehová lanzadas,
    impelidas del brazo justiciero
    y a mares por los vientos despeñadas,
    bramó la tempestad; retumbó en torno
    el ronco trueno y con temblor crujieron
    los ejes de diamante de la tierra;
    montes y campos fueron
    alborotado mar, tumba del hombre.
    Se estremeció el profundo;
    y entonces tú, como señor del mundo,
    sobre la tempestad tu trono alzabas,
    vestido de tinieblas,
    y tu faz engreías,
    y a otros mundos en paz resplandecías,
    y otra vez nuevos siglos
    viste llegar, huir, desvanecerse
    en remolino eterno, cual las olas
    llegan, se agolpan y huyen de Oceano,
    y tornan otra vez a sucederse;
    mientras inmutable tú, solo y radiante
    ¡oh sol! siempre te elevas,
    y edades mil y mil huellas triunfante.
    ¿Y habrás de ser eterno, inextinguible,
    sin que nunca jamás tu inmensa hoguera
    pierda su resplandor, siempre incansable,
    audaz siguiendo tu inmortal carrera,
    hundirse las edades contemplando
    y solo, eterno, perenal, sublime,
    monarca poderoso, dominando?
    No; que también la muerte,
    si de lejos te sigue,
    no menos anhelante te persigue.
    ¿Quién sabe si tal vez pobre destello
    eres tú de otro sol que otro universo
    mayor que el nuestro un día
    con doble resplandor esclarecía!!!
    Goza tu juventud y tu hermosura,
    ¡oh sol!, que cuando el pavoroso día
    llegue que el orbe estalle y se desprenda
    de la potente mano
    del Padre soberano,
    y allá a la eternidad también descienda,
    deshecho en mil pedazos, destrozado
    y en piélagos de fuego
    envuelto para siempre y sepultado;
    de cien tormentas al horrible estruendo,
    en tinieblas sin fin tu llama pura
    entonces morirá. noche sombría
    cubrirá eterna la celeste cumbre:
    ni aun quedará reliquia de tu lumbre!!!

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  7. Vaya, qué estás a full! Hombre.

    Al final bien guardo las grabaciones....sí, no se puede negar que escribes, y lo haces muy bien. Olé!

    Abrazos

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  8. Nunca pensé que la hoja caduca
    caída en el suelo y roja
    fuera el secreto de una voz
    que otoñea.

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