ENSAYO SOBRE SITUACION ACTUAL POESÍA S.XXI


ENSAYO SOBRE LA SITUACIÓN DE LA POESÍA EN EL SIGLO XXI

En los prólogos  de los libros de poemas de poetas actuales -poco conocidos- suelen todos hablar de la antigua y de la moderna poesía, refiriéndose a ésta última, como necesaria de un cambio hacia nuevas formas poéticas que lleguen más al lector y contrarresten a la novela y la narrativa en general  que ha ocupado el sitio de la poética que tan importante fue desde La Grecia y Roma clásicas y ponen como ejemplo el modernismo de los años 1920 del siglo pasado, las generaciones de los 1950 y toda la trayectoria surrealista de Bretón y los cambios afortunados de la poesía hispanoamericana hasta nuestros días.

Se dice y se califica el momento histórico que vivimos como de incertidumbre en todos los ámbitos y de ahí la incertidumbre del estilo, tendencia, léxico y oscuridad de la poesía actual, anclada todavía en un postmodernismo que no es neo. Y esto se afirma como si en las demás épocas desde el Renacimiento acá, no hubiera habido incertidumbre, elitismo, cánones y movimientos literarios diversos que llevaron a la poesía hacia grupos reducidos de eruditos y destacadas eminencias sin que jamás fuera un quehacer espiritual del pueblo llano, al que sólo se les dirigía hacia la incultura y los rezos doctrinales de las religiones, como alimento y elemento de una espiritualidad dirigida y controlada que hoy perdura, olvidándose de la libertad de expresión  y de la auténtica libertad y conocimiento emocional que produce la poesía.

Una de las mayores incertidumbres se da en el fenómeno social de las guerras ¿y cuándo no hubo guerras en el mundo, incluso "santas", incluida la actualidad? Es por esto que yo diría que la poesía está ocupando hoy el lugar que le corresponde, el mismo de siempre, (como lo ocupan los libros llamados de "ayuda") porque habrá cambiado mucho la ciencia y la técnica, los sistemas de la economía y las políticas nacionales e internacionales, pero la sicología humana, la conducta del hombre, sigue utilizando los mismos mecanismos de actuación, porque el hombre no ha evolucionado mental o síquicamente, ha evolucionado únicamente en lo material, donde encuentra su goce y su incertidumbre. Las pasiones, las emociones y los temas a tratar poéticamente, son siempre los mismos y el arte de la palabra los ha revestido unas veces de una manera y otras veces de otra, pero el fondo siempre será el mismo: la vida, el sufrimiento, el amor y la muerte.

Pero es cierto que también dicen que la poesía es "salvación" y depende de la manera de exponerla en declamación o por escrito, para que llegue a expandirse más o menos y llegue al público más culto o menos culto, a todos por igual, haciéndoles pensar, preguntarse los porqué de la existencia y encontrar placer espiritual al descubrirse a sí mismo en el reflejo de las palabras del poeta.

Es verdad que se llaman revoluciones a todo momento histórico en que se cambia el trayecto de la vida social con intención de mejorarla, unas veces violentamente por indignación de los más desposeídos, otras por intereses de los más poderosos, y otras, por los nuevos inventos o descubrimientos científicos y técnicos que modifican el ritmo natural de la convivencia y crea nuevas formas, al principio obteniendo un bienestar social más amplio, pero que suele terminar en abuso de unos pocos sobre la masa humana y en explotación del hombre por el hombre.

Y esas formas nuevas, no sólo modifican, la manera de vestir, alimentarse, trabajar (como fue la revolución industrial y agraria) las leyes y los contratos, sino también la manera de expresarse (las formas lingüísticas) las formas de comunicación social, la interrelación global y, como no, el arte en general como manifestación cultural maxi y minimalista con tendencias experimentales y de esplendor económico, como asimismo  la literatura y la poesía, sin que, por ello, se erradique la pobreza, la injusticia, el poder de unas minorías privilegiadas, ni unas leyes que beneficien a todos y que, por ende, no se cumplen con rigor.

Es decir ha habido revoluciones, pero no evoluciones eficaces en el cambio conductual del pensamiento hacia la cooperación total y encauzamiento de las pasiones que imitan a la lucha de clases.  Las revoluciones en poesía han tendido siempre a volver a la palabra natural, a la frase versificada de lo cotidiano y a las imágenes influida por el cine.

El desbarajuste social es un espejo para la nueva poesía, donde se mira ésta y todas las artes, como algo consustancial al ser humano y la imposible asimilación de los cambios técnicos y políticos por su velocidad de producción, como si los recursos energéticos y dinámicos del mundo finito fueran infinitos.

De ahí la dualidad y la dubitabilidad de la acción poética producida por la lucha entre creencia y ciencia cuya consecuencia es el ansia de poder y dominación buscando la felicidad y la eternidad, aunque la historia demuestre que la vida es cíclica y repite constantemente los errores ante la liberación y la libertad ,tan ansiada, como solución a los problemas de la vida y de la muerte. La esperanza de la fe religiosa no deja de ser un placebo que contiene y paraliza, en alguna medida, a grupos de creyentes ante la desesperación total, ayudando a resistir y supervivir en medio de la indigencia, del dolor y del mal, pero no hay que olvidar que las religiones también producen y produjeron abusos, guerras e incertidumbres.

Al terminar el siglo XX  y en su transcurso, pare3cía que la poesía había dado giro de rumbo hacia una mayor estabilidad plural y de concepto. Que había entrado en una etapa nueva mucho más definitiva en términos de libertad de la palabra y formas de expresión innovadoras, dentro de una estética que recorre el modernismo, el neomodernismo y el posneomodernismo. Al igual que en la sociedad habían desaparecido ciertos temores, inseguridades y catástrofes mundiales con ayuda de la evolución de la ciencia y de la técnica y que la globalización estaba mejorando en sus formas de organización de la naciones y relaciones intrapersonales comunitarias e interpersonales. El bienestar social se generalizaba y los principios democráticos con la caída del muro de Berlín, daba pie a un mundo mejor...pero la realidad social en estos doce año del nuevo siglo XXI está demostrando que no es así: las políticas dominantes y lo regímenes vuelven solapadamente, casi sin querer, con eufemismos, a las tendencias dictatoriales basadas en la economía y al crecimiento a costa de la vulnerabilidad del hombre, siendo el principio dominante, la oferta y la demanda y el crecimiento infinito de los recursos.

Los filósofos no encuentran argumentos para explicar este fenómeno conductual, ni encuentran la fórmula moral que dirija los avances. La gran variedad de moralidad, los desfases entre unos pueblos y otros en cuanto a cultura y etapas sociales recorridas, la rigidez de la religiones, que tratan de imponer sus criterios sobre salvación del mundo y del hombre, como es la lucha entre cristianos e islamistas, ambas carcamales y desfasadas de los tiempos e incluso muy beligerantes,  nos lleva a un callejón sin salida que aprovechan las nuevas formas de comunicación y medios especializados, para crear una tensión generalizada poco conocida hasta ahora divulgando aconteceres poco asimilables que provocan incomprensión de los eventos socioeconómicos en la sociedad.

 
Las grandes utopías, como las torres gemelas del World Trade Center se han caído. Las tres condiciones de la Revolución Francesa: libertad, igualdad, fraternidad, no conviven con el imperialismo macroeconómico mundial y, como el hundimiento de la Atlántida, emergen países que estaban sumidos en la indigencia y se hunden países que fueron el centro del mundo.

Los ideales que movían la voluntad de los pueblos hacia el bien e iluminaban la cooperación, la justicia y el mejor reparto de la riqueza, se está desmoronando por la pérdida de fe en los gobernantes que dirigen los destinos mundiales, al comprobar, que las promesas y objetivos que proponían hacia el bien común, es un subterfugio para alcanzar ellos su bienestar propio y mienten, sin que lo esperado, se consiga. Y esta duda e incertidumbre, crea en las clases inferiores de la sociedad una reacción de indignación y escepticismo tal, que inclina a la masa social a la revolución total de las estructuras, un cambio imprevisible en estos momentos por falta de nuevas ideologías, nuevos líderes y nuevas verdades, difíciles de encontrar, posiblemente, por estar agotadas desde la metafísica y la filosofía.

Los que somos hijos de mitad del siglo XX estamos inmersos en la actualidad en una  inseguridad total, la cual, se produce por varios fenómenos que ruedan uno detrás de otro: una mayor pobreza y pérdida de derechos y prebendas de bienestar social en todas las sociedades capitalistas y de libre mercado, donde la clase media desaparece para quedar dividida la sociedad, como siempre, entre muchos pobre y unos pocos ricos con diferencias abismales de estatus y posibilidades, que se crean, mediante el mal aprovechamiento y reparto de la riqueza del mundo que promueven los políticos, las entidades financieras y las multinacionales, con técnicas bochornosas de fraudes, engaños y estafas, usuras y contratos de adhesión que redactan los susodichos, leyes y recortes sociales que producen muertes. 

Todo es muy artificial y estudiado, de tipo vanidoso y poco realista y humano, aunque la realidad puede tener muchos matices y, esto, es uno de ellos.

El libro de poemas editado por Visor  "Poesía ante la incertidumbre" -en su prólogo sin firma, y del que se sustenta este pequeño ensayo- dice que la poesía "es un modo de ajustar cuentas con la realidad" y yo lo dudo. Porque la poesía no es más que un reflejo de la sociedad y, en consecuencia, hoy es incierta, tanto en su forma como en su fondo , porque no se caracteriza por la liberación social, ni por la contrapartida y denuncia del abuso de los poderes y de los partidos políticos que no representan a la ciudadanía, ni la apoyan, ni la defienden, sino que a absorben, la sacrifican y la dirigen hacia el caos social, para beneficio de unos pocos que acumulan la economía para sí y su bienestar, única y exclusivamente.

El poema capaz de provocar emoción, conmover o hacer pensar, puede servir de catarsis, de desahogo y llenar vacíos espirituales, pero no está resolviendo los principios morales y éticos ni estéticos. No resuelve el drama social, el hambre, los desahucios, la creación de empresas de producción y los salarios adecuados, pero sí puede y debe desenmascarar y mover conciencias.

La poesía se ha extendido hoy por Internet cuanto y como se lo ha permitido la globalización, pero solo sirve de entretenimiento o juego, siendo, en general, una poesía intimista, de amores rancios y sensibleros, mal construidos y sin estilo claro, olvidándose de la poesía social, cognitiva, evolucionada con un régimen estructural, libre o clásico, que de verdad conmueve y mueva a las masas a ser más libres, a dirigir el mundo con mayor equidad, que tenga belleza de acuerdo a un léxico evocativo, mágico, revelador de verdades sugerentes, salvo honrosas excepciones.

Y muchos me dirán que el realismo sucio de los años 1950 ya pasó de moda y que hoy la poesía debe tomar otros cauces, pero en la situación social que vivimos, donde existe una generación joven perdida en el tiempo, sin trabajo y sin expectativas, donde las carreras universitarias no sirven para nada y las familias viven con salarios "mini jops"  y muchos en el umbral de la indigencia recogiendo de las basuras los alimentos que los grandes supermercados arrojan cada final del día por su fecha de caducidad, mientras no haya solidaridad entre el poder financiero y político con el pueblo, la poesía ha de ser rebolucionaria, de queja y asalto.

La emoción está globalizada, pero las emociones poético-artísticas pueden ser, como toda emoción, positiva o negativa, pasionales, de razón o conducida hacia el bien o hacia el mal, hacia las verdaderas preocupaciones de la sociedad o hacia una élite de literatos ajenos a la realidad social. La sociedad requiere respuestas a sus problemas de supervivencia y la poesía ha de contribuir a ello. No vale una tendencia política -o artística- ni experimental, ni oscura, ni simple, ni compleja, ni que produzca hilaridad -respetuosamente hablando- ni una sensibilidad, casi infantil, subordinada a elementos sin creatividad con la palabra escrita, ni a elementos que distraigan o engañen. El arte poético ha de estar al servicio del pueblo, al servicio del bien de la humanidad, tanto como la religión o la economía, y, como no, ha de tener un ritmo acompasado, un lenguaje claro y un mensaje adecuado. Y por ser un lenguaje poético, debe contener una abstracción de los hechos con metáforas entendibles e imágenes evocativas, presentando el problema real de la sociedad desde otra perspectiva que no se la habitual de los desastres que forman los grupos de poder.

El arte es una introspección espiritual materializada, cuya condición es tener sentido y ser transmisible y comunicadora, de lo contrario, no se reconocerá como arte y será un ente perturbador o ignorado. El arte, en sí mismo, el arte por el arte, carece de sentido. Debe  ser  una  extensión  del  yo  al    y  poseer  la  energía  que  produce   la  belleza -entendiendo por bello aquello que da placer o estética deseable, que sugiere y se admira- para impactar emocionalmente y generar emociones y evocación vivencial.

Todo lo existente tiene, intrínsicamente, belleza, porque todo puede sorprendernos y ayudarnos a ser felices por la obtención del gozo en la contemplación o en la acción interactiva con las cosas y las personas. Tal interacción, positiva o negativa, dependerá del buen o mal uso que se haga de ella, pudiéndose convertir lo bello en horror y producir monstruos, aunque contengan los rasgos de creatividad original y produzcan impacto emocional, no conseguirán placer, sino tormento.

La poesía es la sublimación  del tormento y la dignidad del sentir humano por excelencia, cuya manifestación, siendo un fenómeno cultural y técnico en su expresión, lo es también como acto esencial y necesario del hombre, en su dimensión social. Es un conocimiento intuitivo que indica y revela un mundo mejor, una realidad transformada en idealizaciones concretadas en poemas y, por tanto, experiencia vital y realidad pura.

No hay que intentar el arte por el arte, sino conseguir que, el vivir, sea un arte. La expresión poética, desde Orfeo hasta el último conocido que se ha manifestado como poeta, ha sabido explicar la vida como un arte, y la ha vivido como tal.

Partiendo de la base de que sin lenguaje no hay pensamiento y, sin pensamiento no hay lenguaje, hay que entender que el ser humano utilizó el lenguaje, en su origen, para poder comunicar sus pensamientos y sentimientos y fue mediante lenguajes visuales, de signos, musicales y pictóricos, pero al distinguirle de otros animales por su órgano fónico diferente y la posibilidad de articular sonidos distintos que vocalizaban sílabas distintas que al unirlas se convertían en palabras y la unión de palabras en frases que imitaban, en imágenes lingüísticas, la realidad y la transmitían a un receptor oyente, dando nombre a las cosas y creando conceptos abstractos, es por lo que se afirma que el lenguaje hablado y el arte de la poesía es el arte por excelencia, ya que no necesita de plasticidad, ni imágenes materiales para la comprensión del mundo, de las cosas y conseguir las relaciones humanas. La poesía se empezó a formar por sonidos rítmicos con significado, que producían conocimiento, sensibilidad y emoción.

Poco a poco la poesía fue consiguiendo, a través del poema, la trasgresión del lenguaje común y natural, para convertirse en un metalenguaje especial que podía comunicar muchas cosas en pocas palabras o sintagmas, según la colocación de los mismos en los llamados versículos, la medida de los mismos y los sonidos semejantes que es lo que producía el "balbuceo originario del lenguaje hablado" fácil de asimilar por el oyente, recordar e interpretar  emotivamente, sin necesidad de intervención del razonamiento, sino la imagen metafórica y el ritmo.

En la evolución semántica y literaria fueron apareciendo nuevas corrientes y formas de expresión poética, dando una importancia superior a la forma de expresarlo, que a su significado, dada la característica poética de intentar una conceptualidad evocativa y sugerente con interpretación múltiple según la experiencia previa del lector u oyente, que nada tiene que ver con la narración en prosa,  dando lugar a lo que hoy llamamos poesía. 

Cientos de poetas conocidos históricamente fueron cambiando y revolucionando la técnica poética, llegando a crear nuevos concepciones de expresión poética hasta aproximarla a la gente corriente, desde un hermetismo cerrado sólo para eruditos, a la comprensión y ejecución de formas mucho más claras y comprensibles. Se han borrado los culteranismos y los pedestales de los que hicieron de la poética un lugar de intelectuales y dioses del Olimpo, llena de enredosas palabras no de uso común que resultaba insustancial para el pueblo llano; es decir, se van borrando de los poemas las formas típicas para conseguir formas atípicas respecto al clasicismo, y se han suprimido los contenidos narrativos y arquitecturas de marfil poco corrientes.

Ya en la segunda mitad del siglo XX se abandona el barroquismo y el romanticismo y quedaron dos tendencias fundamentales: los que seguían usando palabras huecas y formas distorsionadas, encasilladas en estrofas con medidas exactas,  y lo que abrían un nuevo camino a formas entendibles, menos estructuradas y mucho más libres, sin que por ello, fuera, ni menos bello, ni menos poético, ni menos cautivador, pues seguía transmitiendo que la poesía es algo salvífico, emocionante y socializante, que ayuda a renovar el mundo porque la emoción mueve la idea, la idea mueve al acto, mediante la palabra creativa.

Y así fueron apareciendo poetas renovadores tras el llamado romanticismo como lo son:

Juan Ramón Jiménez, Antonio Machado, Rafael Alberti, toda la llamada generación del 27, ( Jorge Guillén, Pedro Salinas, Rafael Alberti, Federico García Lorca, Dámaso Alonso, Gerardo Diego,  Luis Cernuda, Vicente Aleixandre, Manuel Altolaguirre y Emilio Prados) Vicente Huidobro, León Felipe, Miguel Hernández, Pablo Neruda, Gabriel Celaya, José Lezama Lima, José Martí, César Vallejo, Octavio Paz, Jorge Luis Borges, Fernando Pessoa, Carmen Conde, Caballero Bonald, Carlos Barral,  Ángel González,  Agustín Goytisolo, José Ángel Valente, Francisco Brines,  Claudio Rodríguez, Jaime Gil de Biezma, José Maria Castellet, Charles Baudelaire, Arthur Rambaud, Paul Verlaine, Antonin Artaud, Stephane Mallarmé, William Wordsworth, Lord Byron, W. B. Yeats, W. H. Auden,  Paul Valery, Constantino Kavafis,  Luis Bretón, Walt Whitman  Kavals, T.S. Elliot, Ezra Pound, Vázquez, Montallan, Antonio Martínez, Sarrion, José Maria Álvarez, Pere Ginferrer, Vicente Molina Eoix, Guillermo Carnero, Ana Maria Moix, Leopoldo Maria Panero,  José Hierro, Carlos Edmundo de Ory, Blanca Andréu y Fernando Beltrán, Dionisio Ridruejo, Luis Rosales, Blas de Otero,  Antonio colinas, Luis Antonio de Villena, Antonio Carvajal, Jaime Siles, Luis Alberto de Cuenca, Jaime Sabines, Andrés Sánchez Robayna, Julio Llamazares, Luis García Montero, Felipe Benítez Reyes,  etc...

Estos y muchos más renombrados, es el descubrimiento de hombres sabios que poetizaron el mundo actual y lo hicieron cambiar, sintiéndose libre mediante la poesía, porque la poesía es, ante todo, libertad.

Su sabiduría consistía en destacar la vida social, la vida vegetal, la de los pueblos y las ciudades, intentando la naturalidad de la palabra y la cotidianidad, acumulando surrealismo, modernismo, neomodernismo, experiencia, conciencia y armonía de forma entendible, consiguiendo que la gente sienta y se emocione y guste por la poesía, trasformando la vida diaria en cánticos de verdadera luz, dialogando con el tú y los fantasmas propios y ajenos, poniendo de moda el conocimiento que se adquiere con la poesía y la tendencia realista clara sin recurrir a las formas clásicas de hacerlas, pero gracias a ellas.

El materialismo, el capitalismo y el artificio han hecho que la gente huya de la poesía, porque la economía prevalece ante lo humano cifrando la revolución actual en la incultura y en el deseo de poseer artefactos inútiles y tangibles, haciéndonos creer que el que más cosas posee, más vale.

Pero como se suele decir "el pueblo unido, jamás será vencido" y el pueblo tiene la necesidad, por encima de otras cosas, de soñar, de descubrir la verdad y poetizarla y la poesía, hoy, se extiende por toda esa red que se llama Internet, y se escriben y se leen cientos y miles de poemas de poetas desconocidos, con mayor o menor acierto artístico, pero ahí están, expresándose en poesía e intentando alcanzar el conocimiento que otros les niegan. Emulan a los grandes poetas y los blogs sobre literatura y poesía son infinitos, donde se encuentra la reflexión intimista y social, la comunicación y el arte de la poesía.

Nadie destaca, ni nadie crea una tendencia determinada. Existen muchos premios poéticos y muchos libros de poesía editados -bien por editoriales jóvenes o bien por los propios poetas- Parece que no tiene repercusión, sin embargo, hartos de tanto recorte social, de tanto dominio de "los poderes y mercados" la gente se subleva y se defiende con poesía y escribe y escribe sin parar y expresa su humanidad libre y singularmente, saltándose la norma a "la torera" con un buen criterio que no es "droga", sino salvación: la poesía con pluralidad de lenguajes, dentro de una cultura globalizada, resistiéndose a la norma y al mismo patronaje para todos, porque cada hombre es un mundo y todos, siendo iguales en derechos, somos distintos.

Los poetas modernísimos, buscan nuevos caminos para la poesía, como buscamos nuevas formas de estructuras sociales que nos apadrine a todos y no sólo a unos pocos.
La poesía tiene salud hoy, porque en sí misma, es saludable.

"Para mí la poesía, ante todo, es un fenómeno muy unido a la experiencia vital. Es algo consustancial a la vida. No se puede concebir un mundo sin poesía, porque el día que no haya poesía el ser humano no será humano. La poesía es algo que va unido a los sentimientos y a la conciencia, a la reflexión. Para mí también es una vía de conocimiento, un medio para conocer la realidad, y últimamente me gusta decir algo muy simple: que ser poeta es una forma de ser y de estar en el mundo. ¿Cómo ha de ser esta forma? Es una forma contracorriente de todos los grandes mecanismos o poderes que hoy hay en el mundo, bien sean económicos, políticos, la desinformación... El lenguaje del poeta no es un lenguaje sólo de hoy, sino del ayer y del mañana, es un lenguaje intemporal, que Antonio Machado llamaba "palabra en el tiempo". Escribimos un poema y a lo mejor hoy es un mensaje absurdo sin sentido, pero dentro de 50 años lo tiene, y ahí es donde radica también la importancia de los clásicos; lo clásico no es lo polvoriento y lo caduco, sino lo que queda en el tiempo. (Antonio Colinas)"

© Luis Vargas (2013)

 

3 comentarios:

  1. Tengo la necesidad de releerlo; pero, con esta primera lectura —donde ya me resulta un escrito muy interesante, de mucha actualidad y merecimiento— me detengo en la función de la poesía. En Cuba, de la poesía "revolucionaria" y la "panfletaria"(que le antecedió), se ha regresado a una poesía intimista, si bien con logros estéticos destacables, muchos se encierran en su yo y, sólo con tangencias secundarias, tocan la realidad que vivimos. Leyéndote, me viene a la memoria la última declaración del poeta revolucionario, nicaragüense, Ernesto Cardenal, que hace un llamado a los poetas, esencialmente a los jóvenes, a retomar la poesía militante, de la conciencia y denuncia. Porque, analiza, que en una época tan convulsa, la poesía latinoamericana, ha regresado al intimismo y la intrascendencia. Quizás lo hayas leído —aunque, siento, que no te hace falta—, cuando yo lo leí, me trasladé mentalmente, al ensayo que nos presentaste sobre la poesía revolucionaria —ése llamado, se me ha quedado dentro—, y al leerte, me resulta como una suma, de tus palabras + la del ensayo + éste llamado de Cardenal. Claro, que las cosas hay que saber nombrarlas con arte (como lo hacen tú y Bego), con figuras…para no caer en la arenga o el panfleto. Pero, de lo que estoy seguro, es que la poesía, tiene que encontrar el camino para reflejar esta época, tiene que asumir su función social, más allá del simple gozo estético, debe llevar, llamar, al pensamiento ético.
    Copio el ensayo para leerlo en casa.
    Abrazos

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  2. Intenso psicoanálisis cultural, muy bien documentado.

    Yo pienso, que gran parte de la sociedad, influidos o no por las religiones y/o culturas, no ubican una poesía revolucionaria.

    La poesía (contando que sea poesía y no frases lastimeras en busca de compasión, o sueños fantásticos en los que crecen alas), vaga por las redes, libre, pero sin libertad. Y sí, la poesía es un buen medio para conocer y abrazar la realidad, pero la realidad que cada uno desee ver.

    De sobra se sabe que el sufrimiento que hoy día acontece el mundo está en boca de todos pero, en la cola del paro, en el rellano de la escalera, en los panfletos reivindicativos amarrados al limpiaparabrisas del coche, en la prensa…, pero no en la poesía.

    La mayoría de la poesía sujeta a los deseos del bienestar, son utopías inmersas en el egoísmo y el egocentrismo, y con esto no quiero decir que, la poesía sea mala, sino que no es revolucionaria aunque sí, humana.

    Besos

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  3. Pues sí, creo que llevais razón: la poesía es el canto de la moneda, ni la cara, ni la cruz.

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