COMENTARIOS SOBRE POESÍA: Becquer; Rilke; Ultraísmo

INTRODUCCIÓN A BECQUER -dialogando-


Diálogo con la poesía


No sólo con el corazón

se escriben, cuatro, o mil versos,

pues si esto fuese así,

me faltaría la idea, el logos

del talento y oficio de poeta,

la técnica, la historia, el argumento

y la palabra...

sólo diría, tic-tac; tic-tac

y al fin, necesitaría un marcapasos.


©Luis Vargas

Bécquer comenzó a trasformar las formas de la poesía allá por el siglo XIX en el llamado Romanticismo Español y dejó la métrica y la rima, descubriendo en castellano el ritmo esencial del poema con brillante inteligencia emocional.

Y dijo así:

Por los tenebrosos rincones de mi cerebro, acurrucados y desnudos, duermen los extravagantes hijos de mi fantasía, esperando en silencio que el arte los vista de la palabra, para poderse presentar decentes en la escena del mundo.


Fecunda, como el lecho de amor de la miseria, y parecida a esos padres que engendran más hijos de los que pueden alimentar, mi musa concibe y pare en el misterioso santuario de la cabeza, poblándola de creaciones sin número, a las cuales ni mi actividad ni todos los años que me restan de vida serían suficientes a dar forma.


Y aquí dentro, desnudos y deformes, revueltos y barajados en indescriptible confusión, los siento a veces agitarse y vivir con una vida oscura y extraña, semejante a la de esas miríadas de gérmenes que hierven y se estremecen en una eterna incubación dentro de las entrañas de la tierra, sin encontrar fuerzas bastantes para salir a la superficie y convertirse, al beso del sol, en flores y frutos.

Conmigo van, destinados a morir conmigo, sin que de ellos quede otro rastro que el que deja un sueño de la media noche, que a la mañana no puede recordarse. En algunas ocasiones, y ante esta idea terrible, se subleva en ellos el instinto de la vida, y agitándose en formidable aunque silencioso tumulto, buscan en tropel por dónde salir a la luz, de entre las tinieblas en que viven.

Pero, ¡ay!, que entre el mundo de la idea y el de la forma existe un abismo que sólo puede salvar la palabra, y la palabra, tímida y perezosa, se niega a secundar sus esfuerzos. Mudos, sombríos e impotentes, después de la inútil lucha vuelven a caer en su antiguo marasmo. ¡Tal caen inertes en los surcos de las sendas, si cesa el viento, las hojas amarillas que levantó el remolino!

(Introducción a las Leyenda y Rimas de Gustavo A. Bécquer)

Y definió así la inspiración: (usando versos octosílabos -(el verso más fácil y natural del castellano, ya que coincide con el grupo fónico menor del idioma, por lo cual ha sido usado durante toda la historia de la literatura en lengua castellana, en el Romancero, en nuestro teatro clásico y en gran número de estrofas- mezclados con hexasílabos y sin rima)


(Rima III)

Sacudimiento extraño
que agita las ideas,
como el huracán empuja
las olas en tropel;

murmullo que en el alma
se eleva y va creciendo,
como volcán que sordo
anuncia que va a arder;

deformes siluetas
de seres imposibles;
paisajes que aparecen
como a través de un tul;

colores, que fundiéndose
remedan en el aire
los átomos del iris,
que nadan en la luz;

ideas sin palabras,
palabras sin sentido;
cadencias que no tienen
ni ritmo ni compás;

memorias y deseo
de cosas que no existen;
accesos de alegría,
impulsos de llorar;

actividad nerviosa
que no halla en qué emplearse;
sin rienda que lo guíe
caballo volador;

locura que el espíritu
exalta y enardece;
embriaguez divina
del genio creador...
¡Tal es la inspiración!

Gigante voz que el caos
ordena en el cerebro,
y entre las sombras hace
la luz aparecer;

brillante rienda de oro
que poderosa enfrena
de la exaltada mente
el volador corcel;

hilo de luz que en haces
los pensamientos ata;
sol que las nubes rompe
y toca en el cenit;

inteligente mano
que en un collar de perlas
consigue las indóciles
palabras reunir;

armonioso ritmo
que con cadencia y número
las fugitivas notas
encierra en el compás;

cincel que el bloque muerde
la estatua modelando,
y la belleza plástica
añade a la ideal;

atmósfera en que giran
con orden las ideas,
cual átomos que agrupa
recóndita atracción

raudal en cuyas ondas
su sed la fiebre apaga;
oasis que al espíritu
devuelve su vigor...

¡Tal es nuestra razón!
Con ambas siempre lucha
y de ambas vencedor,
tan sólo el genio puede
a un yugo atar las dos.


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Rilke, Rainer María

Rainer María Rilke, nació en Praga en 1875 y su obra se la clasifica como perteneciente al romanticismo alemán. Es una obra intimista, filosófica y mística, de un valor espiritual incalculable.

Fue  “el maestro que me inclinó a conocer la poesía” al descubrir dos libros suyos allá por los años 1968, teniendo yo 21 años: “Cartas a un joven poeta” y  “Historias del buen Dios” después tuve en mis manos sus obras completas y fue libro de cabecera en mi vida. Ya había leído yo varios poetas conocidos y escribía algún poema que otro, pero Rilke me dio otra visión diferente de lo que es, no ya la poesía, sino el espíritu poético y la palabra poética como oración, como refugio, como síntesis, como espirituoso signo del devenir existencialista contenido en lo profundo.

Rilke se transformó cuando conoció a Rodín y quiso hacer de la poesía una escultura la llamada “poesía cosa”

Viajó por Rusia y Francia, Roma, suecia, Dinamarca, Argel, Túnez y Egipto. Se queda en Venecia mucho tiempo y después llega a España, hasta escribir su mejor obra: Las Elegías de Duino- en 1922-” en las que expresa todo el simbolismo francés empleando la lengua alemana. Primero había sido cadete en la escuela militar de Austria que abandonó en busca de un destino adorador de la belleza para justificar su vida.

Fue el más grande poeta de su siglo. Definirlo es imposible. Hay que leerlo con mucha atención y vivir sus poemas. Fue un hombre muy solitario, increíblemente depresivo, luchador “lleno de oscuridad como una montaña” –se define a sí mismo- de una humanidad que se convierte en cada lector en un mundo nuevo.

Adopta un lenguaje sencillo desentrañando el alma de las cosas hasta los más íntimos repliegues.

Su poesía es impetuosamente contenida,  analítica y trascendente aludiendo a los ángeles como “todo ángel es terrible” y hablando de amor sin ocupar un primer plano de su sensibilidad. Conoce en francia a Verlaine, Baudelaire, Mallarmé y Villiers, que se oponen a la literatura naturalista de la época.

Sus últimos años, escribe sobre la muerte y para después de la muerte con reverente temor y exaltación anímica y muere en 1926.

Tú, amigo mío, estas solitario porque...

con palabras y ademanes nos apropiamos

del mundo poco a poco: sin duda sólo

de su parte más peligrosa y débil.

 
¿Quién señala un olor con el dedo?

No obstante, tú husmeas muchas de las fuerzas

que nos amenazan. Conoces a los muertos;

los sortilegios y maleficios te inspiran temor.

 
Mira, se trata de que juntos soportemos

ese mundo a pedazos, como si fuera un todo.

Me costará ayudarte, Y, sobre todo, guárdate

de clavarme en tu corazón. Crecería demasiado pronto.

 
Más tomando la mano de mi dueño, diría:

“Señor, aquí tienes. Es Esaú con su piel”.

 Rainer María Rilke – a un perro-


 

 
Música: aliento de las estatuas, tal vez:

silencio de las imágenes. Lengua

donde acaban las lenguas, tiempo

perpendicular a los corazones en fusión.

¿Sentimientos para qué? ¿Metamorfosis

de los sentimientos en qué? En un paisaje de sonidos.

 
Música: país extranjero. corazón que se escapa

de nosotros. Espacio el más íntimo de nosotros

que, levantándose por encima de nosotros mismos,

nos expulsa: sacra partida...

 
Nuestro interior

nos rodea,

como una lejanía perfectamente ejercida,

como un reverso del aire,

puro,

inmenso,

inhabitable.

 Rainer Maria Rilke – música-


 

 
Orígenes que están ahí,

envueltos en la oscuridad

de la miseria de una llama,

luminosa introspección del ser incauto

que cree vivir en lo extenso

cuando, en verdad, sólo existe

en un círculo reducido

fuera del cual

nadie sabe de la luz.

 
En cambio tú, plegaria nocturna,

tienes en lo oscuro resumidos los contrarios

frutos, ideas, sueños, bestias y hombres,

incluso el amor

que justifica a las presas

y los poderes.

 
Y es quizá, que alguna energía extraña e inmensa

se mueva en el contorno y nos vigile

acercándonos a la luz

cercándonos la existencia

aquí

en la noche.

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© Luis Vargas Alejo 2012 –después de leer a Rilke nuevamente-

 ULTRAÍSMO

APROXIMACIÓN AL ULTRAÍSMO  DE 1918

Y MEGA-SUPER-NEO-ULTRAISMO DE HOY siglo XXI

 Artículo de opinión

“La confabulación de los tiempos, de los sistemas y de las  tendencias poéticas”

 

Luis Vargas alejo 2005

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APROXIMACIÓN AL ULTRAÍSMO  DE 1918

Y MEGA-SUPER-NEO-ULTRAISMO DE HOY siglo XXI

 

Artículo de opinión por Luis Vargas Alejo

“La confabulación de los tiempos, de los sistemas y de las  tendencias poéticas”

 
Yo no sé lo que hay que aprender para escribir bien poesía hoy. Ni lo que hay que prender para limpiar el bosque de hojarascas y malas hierbas. Hay un tal maremagnun de “dimes y diretes”, de aproximaciones, tendencias y estéticas, que no sabe uno a que carta quedarse.

La opinión más generalizada es que “la poesía, la lírica subjetiva, es la expresión de un sentimiento",  y  si esto fuera así de fácil, a todo el que revela un “¡ay!”, se le debería considerar poeta. Pues no señor: ni todo el que llora mama, ni todo el que mama deja de llorar. Yo creo que la cosa es más complicada, porque en poesía, como en todo arte, no sólo interviene el fondo, sino la forma, y no sólo la forma, sino el fondo. Hay que tener una impresión, un tema, una sensación, una pasión, una estética, un léxico apropiado, un carisma, una vocación, una devoción y saber alzar la voz casando las palabras en justa boda, aceptar que existen divorcios de palabras y de seres y no cometer el error de contar cosas o narrar nuestras penas y alegrías en forma versificada, sino hacer sonoro el ritmo interior de los subyacentes sueños y deseos que habitan en el poeta y producen exordios musicales en la caja de resonancia de los “otros” de la manera más cotidiana, más abstracta o más simbólica, pero con loa novedad de ser distinto a la realidad o ser la realidad de lo distinto: la creación lírica real y tendenciosa de un ser humano, aunque su poema, parezca que no dice nada y lo diga todo, porque la poesía no es un sentimiento o una emoción, sino una experiencia. 

No sólo es una manifestación literaria, es un arte evocativo, un lenguaje no convencional, emotivo, pasional, un contexto anagramático, una  recreación y una revelación, ejercitada con los medios menos tangibles, ni plásticos ni instrumentales, que sólo utiliza el arte de la poética: el verbo, “garrapateado” con los signos que configura arbitrariamente la palabra, su sonido, su semántica y la forma de hilarla para que reconvierta en poema, verso a verso, con sentido figurado, real, incluso sin sentido o con palabras inventadas. Realmente, ser buen poeta no es difícil: es dificilísimo. 

En nuestros tiempos más inmediatos ha habido muchos movimientos lírico-poéticos con el afán de expresarse a través del arte de la poesía. Todos le han dado un rasgo peculiar, un tono, una forma, una estética, y todos han tenido una voz rítmica. Todos han sido delimitados hasta la fecha, todos han sido innovadores en su momento, y han ido sucediéndose unos a otros, para preparar el camino de nuevas invenciones o modelos paradigmáticos de expresión poética. Ninguno de ellos ha sido fácil de captar, de descubrir, o de experimentar, y sólo unos pocos poetas lo han trasmitido con autenticidad y rigor.

En el habla hispana comienza la historia del modernismo con la tendencia Ultraísta, a la cual pondré de ejemplo para referirme cómo se descubre un camino, cómo se recorre, cómo hace historia y cómo la historia se repite. La poesía de hoy, aún tiene los rasgos ultraístas y, los rasgos del posterior surrealismo latente y el manifiesto de Bretón en 1924 o el manifiesto antiartístico de Lorca en 1928. La poesía hoy aún tiene los rasgos del modernismo del futurismo y neo-modernismo. Aún hay muchos puntos en común, o al menos, a mí me lo parece.

El Ultraísmo fue un movimiento poético típicamente hispánico, que tuvo cinco años de vida entre 1918 y 1923. Fue incitado o propulsado por la tendencia creacionista del chileno Huidobro. Constituye el inicio de la poesía vanguardista del siglo XX en España. Su influencia continuó, en algunos rasgos, en la llamada Generación de 1927, posteriormente en alguna otra tendencia, como el futurismo, creacionismo (que no es antes ni después del Ultraísmo, sino que se dan a la par), surrealismo y otros.

Si la estética de la poética ultracionista se ignorase o se obviara, si se ocultara, sería muy difícil explicar la trayectoria poética del siglo XX y XXI  en todo el mundo de habla hispana.

Aunque este movimiento fue muy efímero (ya que no se manifestó en ediciones o antologías, sino a través de revistas literarias) tuvo una fuerza grande y convulsionó la antigua forma de poetizar, movió a los poetas a una revolución estética de la poesía en español, uniéndose a los movimientos poéticos vanguardistas de Europa de aquel tiempo.

Fue una reacción rebelde contra la rutina poético-literaria y la inercia modernista de la realidad cultural de finales del XIX y principios del siglo XX, incluso social ya que surge terminada la 1ª Guerra Mundial. (De la misma forma –en cuanto a reacción rebelde- que, ahora, lo están haciendo los tendentes al llamado realismo-sucio, o realismo claro, que usa, como lo hizo el ultraismo, un lenguaje coloquial, acogiéndose a elementos lingüísticos vulgares, urbanos, claramente antiestéticos, con una musicalidad que reside en la ironía, en la concisión, en la dirección recta de las palabras y los versos, no exenta de un estilo propio, amor y humor, sin caer en la “sentimentalidad” de los llamados poetas sociales, ni en la melancolía de los poetas intimistas)

El Ultraísmo representó, por tanto, la contribución española al vanguardismo literario. Un movimiento que fue intermedio, entre el Modernismo, y la Generación del 27.  Una etapa muy vacía en creación lírica que había que llenar, y que fue necesaria para pasar del Postmodernismo y Juanramonismo a una nueva visión de sociedad y poema.

Preconiza, como movimiento revolucionario que es, el poema libre –rasgo que se mantuvo durante todo el siglo XX en las demás tendencias y que prevalece actualmente-; preconiza un nuevo paradigma o concepción de método de expresarse en poesía, distinto a los paradigmas anteriores, los derivados del clasicismo que arrastraban viejas formas de poetizar basándose en la rima, estrofa y métrica en general, a pesar de la corriente modernista que ya empezaba a romper estos moldes con la inclusión de versos blancos y pie quebrado sin estrofas predeterminadas. Preconizan, como lo más destacado del lenguaje poético, la creación de imágenes (que son distintas a la creación de metáforas, aunque se apoyan en ellas para su consecución) que sean sugestivas emocionalmente con pluralidad de interpretaciones, y romper con las estampas poéticas, estáticas, que procedieran de Rubén Darío, aspirando a crear una poesía diversa, basándose e influenciados por los avances de las nuevas técnicas del cine y la fotografía intentaban acomodarse a los nuevos tiempos en el campo poético-literario. Sus temas se adherían a los hechos sociales de vitalidad pujante y  defendían una realidad social que mejorara la civilización.

Del Ultraísmo se dice que es una derivación del Creacionismo de Vicente  Huidobro, pero no es cierto, ya que la tendencia Ultraísta existía en España antes de que Huidobro la visitara. Si bien, el Creacionismo confirmó la tendencia Ultraísta y ratificó las ganas y necesidad de cambio de estética. Fueron dos movimientos complementarios que tomaron el uno del otro lo que les convino, pero cada uno caminaba por senderos particulares. Los dos preconizan variación absoluta de temas, transmutación de estilos, nuevos módulos literarios y arquetipos estéticos.

Hay que decir que los jóvenes ultraístas rechazaban la relación con el pasado en cuanto éste creara dependencia, pero se muestran respetuosos con la tradición y valores anteriores, porque no fue un movimiento destructor, sino constructor. No intenta destruir lo clásico, sino que quiere construir valores nuevos y despertar a la sociedad de su letargo literario-poético, ya que apenas se desarrolló en la prosa, sino sólo en la lírica.

En resumen, las características de método o estética que preconizaron fue:

 - Culto a la imagen como única fuerza capaz de generar poesía (la imagen múltiple, obtenidas mediante síntesis abreviadísimas que patenticen el gran dominio de la metáfora, siendo ésta cuanto más irreal y sorprendente, mejor: La imagen múltiple, es la que no explica nada, que se presta a varias interpretaciones, y es intraducible a la prosa, siendo ésta, la poesía, en el más puro sentido de la palabra)

- La síntesis.

- Juego verbal oponiendo lo patético a lo heroico.

- Usar temas prosaicos y cotidianos.

- Exaltar los avances y elementos de una nueva civilización.

- Intentar escandalizar y chocar

- Dar más importancia a la forma que al fondo, siendo sus imágenes como un rutilante espejo de colores despreocupado de coherencia, ocupado en la intensidad creadora. (Precisamente, todo lo contrario al realismo claro al que se tiende en la actualidad, hoy año 2005: y he aquí la diferencia sustancial de uno y otro paradigma, sin que los dos sean revolucionarios y reaccionarios a sus momentos históricos sincrónicos y a la evolución histórico-diacrónica)

- Abogan por los conceptos fríos e intelectuales, aunque los encubren con símiles emocionales para crear un ambiente de “alta estética poética” sin que esto suponga sentimentalismo o emoción natural. (Actualmente también se aboga por conceptos fríos, versos sin muchos adjetivos, sintéticos e intelectuales, procurando no abusar de lo meramente emocional o que incita a la emoción en sí mismo, sino buscando la idea de lo emocional, no en lo abstracto, sino en lo concreto de la cotidianidad)

 
Y propusieron:

Romper con los estereotipos estáticos del pasado y la tendencia a lo emotivo simplista en el arte.
Buscar la verdad poética en la verdad pensada y no en la realidad aparente, desdeñando lo anecdótico, descriptivo y emocional.
Trasformar la poesía en un organismo autónomo vertebrado con imágenes que complementen la vida y el mundo real, pero que no lo representen en sí mismas como si fueran secuencias de espejos, sino que crearan luminosidades nuevas.
Y se decía: “hay que ser de este siglo”  (frase sospechosa e indifinitoria muy usada en la actualidad para salir del apuro al explicar la evolución temática de la literatura y el verso, como forma mediática de darle un cariz de aseveración lógica sin rapamientos de rigor, ya que todos los que vivimos en una época, somos de “este siglo” y hacemos, creativa o copiativamente, lo que se hace en “este siglo”)

(Estos rasgos de los párrafos inmediatos expuestos aquí, sí son importantes en cualquier tendencia poética para que sea “poetizante” el verso y el poema, a mi modo de entender la poesía)

Todo este movimiento se desarrollo a través de las grandes revistas literarias de la época y apenas hay ediciones publicadas en libros, ni antologías. Se publicó el Manifiesto Ultraísta en las Revistas Grecia, Cervantes y Cosmopólitan en 1918 en Madrid, y en todos los periódicos madrileños, compitiendo entre ellas por proclamar quien la editó primero. Figuraba como precursor y redactor Cansinos Asséns, aunque él no firmó el manifiesto y lo hicieron Xavier Bóveda, César A. Comet, Guillermo de Torre, Pedro Garfias, J. Rivas Panedas y J. de Aroca.

Las antologías que existen se publicaron en la Revista Cervantes en Julio de 1918 por Cansinos Asséns y en la Revista Cosmópolis nº XI en 1920 por Guillermo de la Torre. Recientemente, en libro editado por Editorial Mitre  de Barcelona 1989, y dirigida por el profesor y Doctor en filología hispánica Francisco Fuentes florido.

Lo que más destaca en la tendencia ultraísta es que fue un movimiento impulsador, rebelde y de cambio. Cambio que ya se estaba sucediendo en otros campos del arte, en la ciencia, en la técnica y en el concepto social, con la revolución rusa de 1905, la revolución industrial XIX y la revolución tecnológica del XX, , intentando purificar el ambiente poético del empalagoso modernismo, para dar paso a un arte poético más novedoso, consistente y renovado, y luchar contra el sentimentalismo romántico y de todo tipo, popular y arcaico, proclamando así la auténtica modernidad.

Aspira a la total originalidad (al igual que el Creacionismo) extrayendo sus concepciones no de la vida, sino de la confluencia de la realidad externa y las puras sensaciones intraobjetivas.

En el Ultraísmo estaban permitidas todas las formas líricas, con una  condición: debía ser algo diferente a lo anterior y que pudiera tener  sentido nuevamente. Es decir, mientras el arte poético tradicional lleva implícita la cualidad imitativa de estructura predeterminada y se limita a  transcribir la realidad, el Ultraísmo, trata de ir hacia delante por la vía de las imágenes y las emociones raíces, y todas aquellas emociones que se asemejen a las primigenias en el origen comunicativo del ser humano, produciendo así, una realidad artística nueva, antes no existente.

Apoyaron el Ultraísmo Ramón Gómez de la Serna, Juan Ramón Jiménez, Valle Inclán, Gabriel Alomar y José Ortega y Gasset, quien decía “que quien no pueda innovar no debería atreverse a escribir….(y añadió) porque el arte es esencialmente irrealidad”

Para el Ultraísmo el arte poético es superior a la vida, ya que la poesía tiene en sí misma su finalidad. El poeta, decían, ha de tener un gran sentido de visión y apropiación cósmica, saber mezclar elementos vitales y recrearlos a través de imágenes atrevidas y sugestivas que induzcan a manipular juglarescamente los atributos del cielo y de la tierra.

(Hoy en general se mantiene esta idea y hay quienes ejecutan la poesía siendo drásticamente ultraísta en este sentido. Y defienden a ultranza la imagen sugestiva como único camino de expresión poética. Y abundan, en la poesía actual estos matices como si fueran novedosos o los propios del momento socio-cultural actual, sin darse cuenta que esto ya lo hacían los ultraístas)

Los poetas destacados fueron muchos, pero poco reconocidos, aunque se puede referir como el creador a Rafael Cansinos Assén, además de Juan Larrea, Gerardo Diego, Pedro Garfias, Cesar Gonzalo Ruano, Eugenio Montes, Lucia Sánchez Saoril, entre otros varios.

Partiendo de este fenómeno que se daba en 1920 aprox. (principios del siglo XX con situaciones sociales concretas) llegamos a nuestros días tras recorrer cientos de tendencias y estilos, sin hallar nuevos caminos. Bien porque no existan, bien porque no se descubran,  bien porque aún no ha llegado el momento y aún estamos en el concepto de “éste siglo”, sin saber bien en que siglo estamos o sin tener en cuenta que no se trata de siglos, sino de evolución de la naturaleza social, política, económica,  científica y técnica del mundo, considerando que la globalización no es un producto de nuestro tiempo, sino una vuelta a las ideas paralizadas de principios del XX por los acontecimientos históricos de guerras y fronteras que han ido cambiando la faz social. Hoy vivimos en medio de una transición y cambio fundamental de la vida social, en todos los sentidos, de forma que no se ha podido aún reaccionar y se está a la expectativa de “a ver qué pasa”.  El mundo pobre se traslada en bandadas hacia los países desarrollados y ricos, nacen nuevas vicisitudes que se trasmiten a gran velocidad y el conjunto humano mundial, ya no se puede dividir en oriente y occidente, norte y sur, aunque todavía está dividido. La religión aún no se ha adecuado a los tiempos de cambio y se mantienen los hechiceros y las supersticiones aunadas con el fundamentalismo de autodefensa de lo conocido.

Existe una tendencia ultraísta de rebeldía con todo lo anterior que no cuaja. Los poetas actuales siguen escribiendo como ultraístas, creacionistas, surrealistas, realistas, etc. o mejor yo diría que hay una mezcla de todo eso, sin ser eso mismo, pero preconizando  que hay que adecuarse a los tiempos actuales, para lo cual y, sorprendentemente, se agarran muy fuertemente a las imágenes múltiples, al hermetismo y formas peculiares, como si fuera el único camino existente en poesía o ignorando que los hubiera, pareciendo anclados en ese Ultraísmo de defensa de la poesía contemporánea que ya ha dejado de ser. Al mismo tiempo se da una poesía popular basada en lo emocional, de rasgos poco cultos, de simpleza parecida al fenómeno hablado y no escrito. Por otro lado hay atisbos de realismo cotidiano con palabras frescas y bien organizadas que llevan aspecto de ser la nueva poesía, la que más arriba llamé o se llama “poesía realista sucia” o “clara” que va explicando en forma y fondo, el momento “hip-hop” que hoy se vive.

En realidad, en mi opinión, hay tal confusión espiritual, artística, social y de sistemas estables, hay tanto desconcierto en el mundo, valores desterrados, diferencias sociales (al máximo) cataclismos, hambruna, que deberíamos hacer, no un nuevo movimiento poético de salvación, sino una ONG-poética con gritos despiadados hacia la conciencia general de la humanidad. Y más que de la humanidad, de quien dirigen los pueblos, de quien pone puertas al campo, de quien hace barcas pequeñas para que se salven unos pocos de la tormenta universal y no tienen en cuenta que cuando viene el tsunami, el ciclón, el tifón, no hay poema que lo resista, si éste, no está construido lejos de la rivera y con buenos elementos antisísmicos y anti todo.

En poesía, por tanto, hoy, se está echando mano de lo usado, consabido y gastado, por escasez de nuevos recursos. Se vuelve hacia atrás, posiblemente, para dar un salto hacia delante. Ese que todavía no se ha dado. Pero lo más grandioso es que, hoy, gracias al “internet” se escribe mucha poesía y además se lee. La sociedad tiende a encontrar en ella la paz espiritual perdida, la seguridad y la catarsis interior que la haga encontrarse en este maremagnun de cosas que están achicando las distancias y desarrollando la globalización, hasta encontrar la fórmula o el paradigma con el que formar la vida futura y la expresión artística renovada. Es la nueva forma de orar y encontrarse con lo religioso.

Por eso, hoy, vale todo – dicen muchos- porque no hay ninguna estética de éste siglo XXI, sino que vivimos, aún, agarrados al pasado, a caballo entre la estética emocional e la estética intelectual, entre la imagen y la metáfora, frente a la idea clara y explicativa de la realidad, la pura y dura realidad, pregonando, como solución intermedia y mediática, que todo cuanto nazca de la emoción y contenga imágenes es poesía. Y, ésta concepción, puede salvar las almas, pero no la poética que, a mi juicio, es algo más que emoción: es conocimiento e ideología; expresión de lo interno y de lo externo y, sobre todo, es lenguaje especial y mediatismo  esencial del ser

Hoy está puesto “en tela de juicio” el cómo se debe escribir poesía, y está en cuarentena la nueva estética: mega-súper-neo-ultraísta.

 

Luis Vargas Alejo en Granada 2005
 
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3 comentarios:

  1. Interesantes comentarios hacía Becquer y Rilke (este último me tiene maravillada)y muy buena argumentación sobre el Ultraísmo.

    Un placer contar con tus ensayos, y aprender con y de ellos.

    Un beso.

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  2. Gracias Bego, intenta penetrar en Rilke, te quedarás más maravillada.

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  3. Muchas gracias, como siempre, brindándonos luz.
    Estos ensayos, que tan desprendidamente nos regalas, es la teoría que atesoro, con la esperanza de que algún día, me desbrocen el camino.
    Si es verdad, que tengo deudas de estudio con los mismos; que de poco vale que los "atesore", sino les dedico el debido tiempo a su estudio e interpretación, no es menos verdad, que algunas armas me han proporcionado. Estoy seguro de que lo has denotado en algunas controversias o comentarios, por las redes de este mundo virtual que compartimos-que hasta los hay que me tienen por un entendido; y muchas veces me veo en la obligación de señalar, que no soy más que un mal discípulo, de un buen tutor-.
    He leído más cartas de Rilke, que poemas. Porque, el mantuvo muchos años de correspondencia con un poeta cubano, y éstas se están presentando en una revista cultural, que recibo. Pasaron años para que se conocieran físicamente. Todo comenzó, cuando el joven poeta le escribe una carta pidiéndole consejos y presentándole una serie de poemas. Muchas de las misivas que Rilke le escribe, pueden tomarse como lecciones o ensayos poéticos. De leer estas cartas me resulta, que además de buen poeta, era sencillo y dispuesto para compartir sus conocimientos, sin pedanterías.
    Encuentro, algunas similitudes, entre esta relación y la nuestra. Claro, para nosotros es más fácil y didáctico el intercambio, y, por otra parte, Rilke es más agradable y circunspecto.
    Fuerte abrazo

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