viernes, 26 de abril de 2013

QUÉ COSAS


 
 
 
 
Salgo a la librería.
En medio de la acera
dos mujeres charlan
quitándose el aire,
como si fuese
el fin del mundo.
Rodeo, continúo,
llego. Entro, hojeo,
pregunto por un título,
lo compro. Vuelvo. Allí
siguen las dos, hablando
desesperadamente.
Las sorteo, piso
una cagada de perro.
Me cago yo también
en todo lo que se mueve.
Ellas ni se inmutan.
Me limpio en el bordillo.
Ya en casa, las zapatillas
y un cedé de Bill Evans,
abro el libro al azar
— página veintidós —,
qué cosas, a Iribarren
le pasó algo parecido…
«¡Para esto era la revolución!».
 
 
© A. García
 
 
* Aquí iba otro poema pero, leyendo “Enigmas” de Luis Vargas, se ha colado este.

5 comentarios:

  1. ¡Qué bárbaro! Me gusta. Es un poema con mucho ritmo y síntesis, del estilo de mis "proteopoemas" que no conoces, claro, pero ya te presentaré alguno.

    El otro poema, ese cuando leías Enigmas, no te cortes y pónnoslo.

    Aquí, como habrás comprobado, sólo somos 4 contigo y está permitido interpelarse y comentar según nos parecen los poemas. No hay trifulcas, ni "argentinas" y es muy raro que invitemos a alguien y tu has sido una excepción de la que yo, particularmente, me alegro mucho.

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  2. Me resulta muy bien, amigo, con ritmo e ironía vivencial, y actual desenfado.

    Abrazo

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  3. La claridad y síntesis me ha gustado mucho.

    Hay mierdas, que por mucho que limpies, su tufo perdura...

    Me alegro de tu participación en esta senda.
    Saludos.

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  4. El gusto es mío, gracias a Luis; al que conozco de hace unos años, cuando

    padecíamos a las argentinas pedantologísticas. ¿Te acuerdas Luis?

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    Respuestas
    1. Claro que me acuerdo ¿no me había de acordar? sobre todo de Fany y su persecución hacia ti con su bipolaridad trascendente con arrebatos de confuso léxico y grandielocuentes prosas poéticas de amor desesperado, como esta por ejemplo:


      Para tomar métricas correctas, de frente en el espejo como quien mira
      a la vida en permanente desafío, apoyaras la lengua abierta, sudando
      todas las esporas, la pegaras sobre la otra lengua que plausible
      espera, impregnar en cada gota toda la genética invertida en un solo
      sorbo para ser la osmosis de esa memoria tan antigua que viene
      nadando desde que fuimos anfibios, coleteando esa intrepidez por
      abrirnos paso a este encuentro que mitad mágico y el resto mítico
      aprovecha para vernos en la andrógena fracción de darnos cuenta que
      fuimos arrojados del cielo a la tierra en dos soplos fuertes de
      cerbatanas para herirnos venenosamente justo antes de esta guerra que
      nos provocara hacernos desde esta paz el amor.

      Y me siento al filo del espejo sin sacar más cuenta que la pulgada de
      tu dedo elevando al cielo, como un Dalí que promete en un brindis
      ciego y rotundo el trazo perfecto. Despúlgame cada vértice de este
      cuerpo geométrico cansado por no encontrar la formula perfecta que me
      lleve a deletrear de corrido el tetragrámaton aunque se desde la luz
      oscura que impulsan tus ojos, que si recorres desde cuatro dedos mas
      abajo de mi ombligo con tu pulgar la letra pi, como lo hacían los
      griegos, podrás hacerme sentir que la incógnita de decir tu nombre se
      despeja empezando por apretar los dientes fuertemente en tu hombro…
      tres gotas de sangre me saben a la metálica sustancia del niquel y
      del azogue, otra vez de frente a los espejos-despejados.

      Voy a pelarme primero contigo y después con las matemáticas para que
      sepas que he buscado tu antitesis, hay un punto en donde se
      encuentran ensimismados todos los amantes, en un pinche de acero se
      van agujereando por el mismo punto hueco, en ese salto al abismo, los
      cuatro líquidos donde hicieron contacto sin imaginarse que sería el
      principio físico de la electrólisis, esa corriente alterna mojada de
      flujo y esperma que van interactuando para hacer de este momento
      Conciente la parálisis.
      Cómo romper la tangencial imagen de universos trastocando trovas de
      amor, en esta teoría de control-psiques si solo me lleva a perderme
      en la neurolocura de una culpa más grande que tu universo deprimido.
      Se mi cómplice en este asesinato en masa, masa es… la relación entre
      la fuerza de atracción de dos cuerpos y la aceleración de dicha
      gravedad.
      Giremos entonces hasta marear todos los conceptos sociales, giremos
      entonces hasta que me lleves a la perdición de no saber mas de
      culpas, que sean solo esos instantes de sal que dejas en mi boca por
      el curtido de beso a los cuales entrego toda teoría de Tiempo y
      espacio.

      Fanny

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