lunes, 1 de abril de 2013

Días de lluvia



La primavera conoció días, y días de lluvia:

Los niños chapoteaban en los charcos
que se formaban en los caminos embarrados
y en hileras de agua, limpiaban sus katiuskas.

A veces, navegaban barcos de papel.

La lluvia
tenía olor a primavera,
transparente y uniformada de frescor.

Los paraguas, de plástico o de tela,
forman un arcoíris
creando colores nuevos.

Y desde el mismo soportal,

a las seis de la mañana,

con el frio
y la humedad de la noche
que agarrota los huesos,

con gorro de plástico
y una bolsa cubriendo su cuerpo

Mariano,
el paraguas, así le llaman,
los abría para venderlos.

Sí,

la primavera ha conocido los días de lluvia

pero de eso hace muchos años:
quince
o quizás más.

                                  A día de hoy:

Mariano,
el paraguas,
es ciego y anda con bastón.

Los edificios
la contaminación
la playstation
la wii
internet
los decálogos de conducta
la demagogia

a penas dejan ver los arcoíris.

En las calles
no hay charcos con niños

y los barcos de papel
van a pique.

Begoña M. Bermejo

3 comentarios:

  1. Me resulta un estupendo poema, amiga. Besos

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    1. Gracias, amigo. Estoy intentando seguir las directrices del "profe", pero vuelvo a lo mio y no hay manera, o por el contrario, me marco unas cuantas parrafadas de cuentos chinos y no precisamente de los que nos versa Luvar.

      Besos

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    2. No, no, amiga, no intentes seguir nada. Tú hace mucho tienes tu decir, tu voz, tu forma; no tienes que cambiar nada, ni seguir directriz alguna. Después de lo logrado, yo, lo consideraría una tontería. Lo que tienes que seguir cargando el zurrón, mejorando, etc; pero, sin abandonar la frescura de tu decir, la fina ironía y su buen ritmo. Estás en el camino correcto. Luvar se permite "esos experimentos", por su experiencia y oficio (él puede mañana escribir sonetos, endechas...pasearse por la forma de fulano y zutano; él no perderá su camino). Al final, el tiene bien "amarrado" sus formas de proteos, entonces, puede darse el lujo —para no aburrirse— de darse sus paseos por los realismos, la poesía gráfica, y cuantas linduras le vengan en ganas ( pues, cuando él quiere decir "de verdad, o en serio", regresa a su voz sin contaminación alguna; tiene muchas horas de lecturas y estudio, mucho bagaje intelectual). Estoy seguro, de que él estará de acuerdo conmigo. Claro, bien puedes enfrentar el realismo sucio, como ejercicio, etc, nunca está demás probar de aquí y de allá; pero, salvo que te mejores en una forma nueva —y valdría preguntarse; para qué—, pienso, que lo mejor sería aferrarte a tu actualizado decir, y, evitar contaminaciones.
      Claro, todo esto es de mis consideraciones, que derecho tienes, de seguir las directrices o las corrientes que desees.
      Besos

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