viernes, 10 de mayo de 2013

Abandona



     

Abre los ojos y todo le resulta lejano.
La edad le regresa insegura,
sin afirmaciones ante el abismo
que le distancia irreconocible,
y no se encuentra.

Mira la puerta, que le resulta ajena
y presupone infranqueable.
Un precepto le tiene de hinojos.
Distante de sí, siente los roces
de una multitud contra el muro
y tambores le redoblan dentro del pecho;
pero, se detiene, se apacigua resignado.
Una humedad gélida desde sus axilas
busca la finitud de sus pies
donde la emoción le retrocede.

Le acompañan el aserrín y el desgano
de la anestesia impúdica del abandono.
Cubre los ojos con vehemencia
embotado por las prohibiciones,
y se promete la auto flagelación
para el alivio de mentales dolores.

pichy

2 comentarios:

  1. Es curioso. Este poema me ha recordado a Bego ¿dónde y cómo estará?

    Tambien me ha recordado una cancioncilla que cantábamos de jóvenes que decía:
    le empujaron p'allá
    le empujaron p'acá
    le metieron un dedo en un ojo
    pobre señor, pobre señor,
    no se lo pudo sacar.

    Este poema habría que sintetizarlo mucho más, le sobran explicaciones, elementos de unión de versos y adjetivos

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  2. Notadas las observaciones. Sí, hace rato no sabemos de la Bego.
    Gracias + Abrazos

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