lunes, 6 de mayo de 2013

¿Qué poeta no tiene precedentes?



¿Qué poeta no tiene precedentes? Cada vez que un poeta toma la pluma para escribir una palabra, están gravitando sobre su mano siglos de poesía anterior. Visibles o no, las sombras pesan, no sólo pasan.  Sólo cuando han dejado su peso pueden pasar.  Lo que fue suscitación, consciente o inconsciente, da origen a una nueva plasmación poética y se borra, a veces para siempre. Pero el poeta debe ser  un perpetuo agradecido a cuantos le precedieron, agradecido incluso a los que nunca se acercó, incluso a los que rechazó acaso. Todos están formando un tejido justificador y necesario, sin el que difícilmente se caminaría. Se hace camino al andar, pero los pies tienen huellas invisibles, inconscientemente aprendidas.
Leopoldo de Luis

Tomado de su ensayo “Aproximaciones a la obra de Miguel Hernández” (Ediciones Libertarias, Madrid, marzo 1998), que acabo de leer y me ha gustado mucho, sobre todo, por la forma en que sitúa la poética de Miguel en tiempo y circunstancias —más allá del frío análisis crítico- literario, que tanto deshumaniza—.
Aunque, ya Luvar ha tocado el tema, me resultó interesante la forma en que este señor lo aborda (claro, esto es un capítulo del Ensayo, y sólo les presento el párrafo que lo encabeza).
Han leído el ensayo?

Parabienes.

Pichy

7 comentarios:

  1. No, no lo he leído, pero parece interesante. La verdad es que se me acumulan los libros. Espero poder encontrar tiempo a la lectura pronto.

    Besos

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    1. Pues vamos de vuelta encontrada; porque, estoy leyendo mucho más de lo que escribo. Coincidimos en la acumulación de libros por leer, por lo que me he dado a la tarea de disminuir la cantidad de libros pendientes (que parecen tener un imán para el polvo). Este de marras, llevaba buen tiempo en el librero, lo vi por casualidad...y me satisface haberlo leído, porque me da luz sobre los comentarios adversos a M. Hernández y vierte luz sobre su vida como poeta revolucionario —o de la guerra civil española; aunque esto de civil...nunca me ha ido mucho—. Luvar, en varias ocasiones, me ha dicho que él gusta de leer muchos ensayos y prólogos de libros —llamándome a estas lecturas— y voy descubriendo que lleva mucha razón. Los ensayos suelen llevar las esencias de muchas teorías y sabidurías (ya que el autor bebe de muchas fuentes).
      Gracias por la atención. Besos

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  2. LEOPOLDO DE lUIS
    Poeta y crítico español nacido en Córdoba en 1918. Estudió Magisterio en Valladolid y desde los diecisiete años se radicó en Madrid donde colaboró activamente en las revistas «Garcilaso», «Espadaña», «Cántico», «Ínsula», «Poesía Española» y «Revista de Occidente».
    Es considerado como un valioso representante de la poesía de la post-guerra.
    Su primera obra poética «Alba del Hijo» fue publicada en 1946, a la que iguieron «Huésped de un tiempo sombrío»
    en 1948, «Juego limpio» en 1957, «La luz a nuestro lado» en 1964, «Igual que guantes grises» en 1979,
    «Una muchacha mueve la cortina» en 1983 y «Del temor y la miseria» en 1985, entre otros.
    Obtuvo, entre otros, los premios Nacional de Literatura en 1979, el Ausias March, el Francisco de Quevedo,
    el Pedro Salinas del Ateneo Español, el Internacional de Poesía Miguel Hernández el premio Pablo Menassa de Lucía
    por su libro «Generación del 98» y el Premio Nacional de las Letras Españolas en el año 2003.
    Falleció en noviembre de 2005. ©
    Aunque siegue la voz con que tu nombre
    digo, tu nombre irá, como una hoguera,
    abrasando estos huesos y esta carne de hombre
    con perpetuo verdor de primavera.

    Aunque ciegue la herida de mis ojos
    donde vive la luz de tus paisajes,
    en los del alma, de ceguera rojos,
    siempre se estrellarán tus oleajes.

    Aunque duela el silencio, como espada
    fundida en lentas fraguas de amargura,
    sonará esta verdad desesperada,
    mordida tierra entre mi dentadura.

    Sorda la voz, el sueño enarenado,
    las pupilas, el alma, la garganta arañadas,
    ronco, diré que hay en mi pecho, hincado,
    un árbol que florece rosas ensangrentadas.

    Respiro por la herida.
    Por esta viva herida de mi muerte;
    por esta mortal llaga de mi vida
    que años y sueños y fracasos vierte.

    Respiro por la herida este aire triste
    empapado de humana pesadumbre.
    Y un claro viento insiste
    contra muros de tedio y de costumbre.

    Pisando mi dolor, legiones de hombres pasan
    ciegos, hacia esta misma hoguera mía.
    ¿Para siempre se salvan? ¿Para siempre
    se abrasan?
    Yo sólo sé que busco mi verdad día a día.
    ...


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  3. Con los míos estoy. He aquí mis cartas,
    descubro claramente el juego:
    miro la realidad y a este costado
    se me inclina la voz por donde muero,

    por donde el corazón ligeramente
    me vence cada día con su peso
    y una pequeña herida hacia la tierra
    me va sangrando el verso.

    Entre estas manos con que escribo cabe
    acumulado todo lo que tengo,
    todo lo que sostiene el breve mundo
    querido que defiendo.

    Cada mañana pongo a flote el barco
    que se fue a pique en la tiniebla, el lienzo
    de las velas coloco... (Cada día
    el barco queda un poco más adentro.)

    Soporto humanamente, como cada
    uno, mi propio muerto,
    y procuro que no me toque nadie
    el hedor de este triste compañero.

    No me resigno a que las cosas vayan
    por la tierra peor que por el cielo.
    Para cumplir con mi verdad escribo.
    (Perdón si soy modesto.)
    ...
    Un año es como un torpe dromedario
    y abrimos sobre él otro desierto.
    Hemos venido en un camello muerto
    sobre el que cabalgamos a diario.

    ¿Será cada año otra cabalgadura?
    ¿Cumplir años será algo más que un reto
    o será ir descubriendo ese secreto
    que nos espera tras la puerta oscura?

    Cumplir años es como apostar fuerte
    por la lenta derrota de la muerte
    y ver que aún sigue abierta nuestra herida.

    Miguel Oscar Menassa: todo empieza
    de nuevo cuando juegas otra pieza
    en el ajedrez rojo de la vida.
    ...
    Con los ojos vendados nos miramos
    cada día delante de un espejo
    para ser sólo imágenes
    nuestras que no veremos.

    Desfilamos, retratos fidelísimos,
    copias exactas, calcos o reflejos,
    resbalamos por aguas espejeantes
    como narcisos ciegos.

    Debo de ser la sombra, los perfiles,
    la refracción de ese cristal o hielo;
    debe de ser el doble repetido,
    el náufrago en el fondo de ese sueño.

    Qué culto extraño ante el cristal, la luna,
    de extraterrestre, de astronauta muerto
    girando sin sentido
    en la órbita cerrada por el pecho.
    Qué culto extraño para
    sentirnos sólo luminoso eco
    de nuestra propia realidad corpórea,
    mitología del agonizamiento
    liturgia de pantallas sucesivas,
    idolatrización de reverbero.

    Sólo somos figuras proyectadas
    sobre un cristal, pero jamás nos vemos.

    LEOPOLDO DE LUIS

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  4. Muchas gracias, amigo, me has quitado trabajo. Sabes, el libro dice muy poco —nada— del autor. Ya estaba por buscar en la red; porque, quería saber quién era este señor. Estos poemas que nos presentas, me han gustado mucho. Ahora sé que fue un buen poeta (ni conocía que era difunto)y me aumenta el valor de su ensayo. Has leído el libro?

    Abrazos

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  5. ¿Qué libro?...he leído tantos. si te refieres a las obras completas de Miguel Hernández ¡hay tantas ediciones de lo mismo! yo tengo 3: una que me enviaste tú con un amplio prólogo de un tal Juan Marinello (que no sé si es cubano) muy interesante. Otras obras completas editada por Espasa Calpe de 1992 y con prólogo (muy amplio) de Agustín Sánchez Vidal (Agustín Sánchez Vidal (Salamanca, 1948) es catedrático de Historia del Cine de la Universidad de Zaragoza. Profesor universitario, escritor y ensayista literario y cinematográfico. Su obra literaria la componen Buñuel, Lorca, Dalí: El enigma sin fin (Premio Espejo de España 1988), Luis Buñuel (1991), Retrato de Carlos Saura (1993), Historia del cine (1998), El mundo de Buñuel (2000), La llave maestra (2005) y Nudo de Sangre (Premio Primavera 2008. En 1974 se doctoró con una tesis sobre Miguel Hernández, que publicaría dos años más tarde con el título de Miguel Hernández desamordazado y regresado.) y la primera edición de las obras completas editada en España por Losada en 1972 y prologado por Leopoldo de Luis, pero no con el mismo prólogo que tu dices.
    A poco os hablare de Miguel Hernández y su obra.

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  6. El libro se llama, tal digo en el post:“Aproximaciones a la obra de Miguel Hernández” (Ediciones Libertarias, Madrid, marzo 1998). Juan Marinello Vidaurreta es un reconocido intelectual y político cubano. Te dejo parte su biografía, por si te interesa:
    Nació en el pequeño poblado de Jicotea, provincia de Villa Clara. Sus padres fueron Felio Marinello Fábregas, español, y Juana Vidaurreta y del Valle, cubana.
    Realizó sus estudios primarios y secundarios en la ciudad de Santa Clara. Pasó después a la Universidad de La Habana, donde obtuvo los títulos de doctor en Derecho Civil —como alumno eminente—, en Derecho Público y en Filosofía y Letras. A principios de los años 20 amplió sus estudios en la Universidad Central de Madrid.
    A su regreso de Madrid colaboró con el líder estudiantil Julio Antonio Mella en el movimiento por la Reforma Universitaria, y junto a éste y a Rubén Martínez Villena en la creación de la Universidad Popular José Martí. Se vinculó a la vanguardia juvenil intelectual que emergió a la vida pública entre los años 20 y 30, período que él llamó la década crítica, en la que ocurrieron importantes acontecimientos, entre ellos la fundación de la Confederación Nacional Obrera de Cuba y el Partido Comunista.
    Muere el 27 de marzo de 1977 en La Habana, Cuba.
    Marinello creó, dirigió o colaboró en importantes publicaciones progresistas latinoamericanas y europeas, como la Revista de Avance (1927-1930), de gran significación en la vida cultural, y el periódico La Palabra, vocero de las masas trabajadoras cubanas. Fue uno de los editores de la revista Masas, órgano de la Liga Antiimperialista de Cuba, así como de Venezuela, Libre, periódico que luchó contra la tiranía de Juan Vicente Gómez. Fundador de la revista Mediodía, de notable influencia en la política nacional. Editó, con un grupo de escritores revolucionarios, la revista Mensaje, en la época de la dictadura de Batista, y colaboró en La Carta Semanal, periódico clandestino de los comunistas cubanos, durante la misma etapa.
    Combatiente contra la dictadura de Machado, Juan Marinello Vidaurreta cumplió condena de seis meses de prisión en el presidio de la antigua Isla de Pinos, y la misma dictadura lo obligó a asilarse en México. Del regreso del exilio, se reintegró a las tareas intelectuales y políticas.
    Doctorado en Filosofía y Letras y profesor del Instituto de Lenguas Modernas de la Universidad de La Habana, se incorporó a la manifestación estudiantil de 1930 en protesta contra el régimen de Machado. Fue detenido y acusado de instigador. En 1932, después de la muerte de Mella, presidió la Liga Antiimperialista. Asimismo, presidió el Primer Congreso Internacional Contra la Guerra, la Intervención y el Fascismo, celebrado en La Habana en 1934.
    En febrero de 1935 fue condenado con sus compañeros de la dirección de la revista Masas a seis meses de prisión, que cumplió en el Castillo del Príncipe de La Habana. Libertado, sufrió otro exilio en México, donde trabajó por nueve meses como periodista y profesor.
    En 1937 pronunció el discurso inaugural en el Congreso de la Liga de Escritores y Artistas Revolucionarios y forma parte de su directiva. Viaja a España presidiendo la delegación cubana al Congreso Internacional de Intelectuales por la Defensa de la Cultura, preside la sesión de apertura en Madrid y pronuncia el discurso inaugural en representación de los Escritores Latinoamericanos.
    De regreso en Cuba, desarrolló una intensa labor a favor de la República Española, viajando a New York, donde tomó parte en actividades de solidaridad con el pueblo español.
    Recibió importantes condecoraciones y reconocimientos de instituciones culturales, académicas y docentes, entre ellas: Doctor Honoris Causa en Ciencias Filológicas de la Universidad Carolina de Praga en 1963, la medalla Federico Joliot-Curie de Oro y Plata por diez y veinte años de militancia en el Consejo Mundial de la Paz y la Orden Caballero del Águila Azteca de México, entre otros.

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