viernes, 12 de diciembre de 2014

JUANÉLOPE



Desamparado frente al puerto
se abre a los signos de la aventura
ajándose en mentales fantasías.
Le duele la vida
cuando reflexiona
que el mar es la verdadera distancia
—la única real frontera—.

Revoca la apetencia por su regazo
preocupándose ante el limbo plomizo
de los votos que confunden
a los inexpertos amantes,
de la ausencia y sus fervores.

Se ahoga en el  laberinto de los posibles,
intentando descifrar la vivencia
de la que partió,
dejándole su promesa escrita
al reverso de una foto Polaroid 
—que ya se hace borrosa—.

Pichy

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