martes, 9 de diciembre de 2014

HUÉRFANOS DEL EDÉN



Veo perfilarse palabras en amenazantes vuelos
de otras latitudes,
una fiebre extraordinaria por las básculas
se trasmite de uno a otro.

Aplazo, y prosigo el protocolo rutinario
de lo insulso,
luchando por aplacar los conjuntos
de mensajes que resurgen
en el estremecimiento de cada bocanada.
Mientras el cigarrillo se hace humo y ceniza,
las intensas convocaciones
se abarloan a mis angosturas siderales
formando collares de culebras en mi cuello.

Los discursos ondean florecidos
y siento la humedad infinita de la pobreza
y sus mastines,
que muerden en el más insufrible silencio,
siempre con la letanía del bien
para el promontorio futuro,
huérfanos del Edén
que, incansablemente, perseguimos.



Pichy

4 comentarios:

  1. Me resulta un poema, extraordinario. Tiene sugerentes imágenes, agilidad en la lectura, sintético en su justa medida.
    Se nota la lucha personal. Hay ahogo, tristeza, desazón... y no lo nombras. Las metáforas,en esta ocasión, son tus aliadas.
    El vocabulario, aunque no es cotidiano en su totalidad, enriquece el poema dandole frescura.
    Me ha gustado mucho, amigo.
    Besos

    ResponderEliminar
  2. Muchas gracias, amiga, por el comentario, qué tanto me satisface.

    Besos

    ResponderEliminar
  3. Desde el 5 de marzo aquí, ando buscando un Edén para los huérfanos sin Edén y no lo encuentro...pero los halagos de Bego a tu poema, te habran acercado mucho hacia las puertas del Edén. Hoy aquí estamos en el infierno, no, no, en el invierno, no, ¡en el infierno! por el calor que hace a las 6 de la tarde a 37 grados ¡vamos, que puedes freir un huevo en el asfalto, y ¿el otro? el otro está ya cocido...

    ResponderEliminar
  4. Qué diré yo, amigo mío. Por acá se han roto todos los records de temperaturas máximas. Dicen que es el cambio climático, y que el Niño...Sólo noto que este año está de mal en peor, ya ni sé cuántos volcanes en erupción, terremotos, huracán adelantado, el mar se está elevando mucho más rápido de lo previsto, los incendios forestales, etc. Y si todo lo anterior fuera poco, desde ayer me duele la cervical y ando borracho —no se me quita el mareo, aunque el dolor disminuye—, ya parezco un viejo, jajaja.
    Gracias por comentar.
    Abrazis

    ResponderEliminar