viernes, 31 de enero de 2014

BASCULÁNDOME



Emigro disuelto a través de cuerpos de agravios.
Básculas innombrables me calculan
abriéndome los costados más serios
de las palabras que guardo para el exterminio,
porque todo habré de confesarlo ese día
cuando el nombre poco importe
y la sal dulcifique la boca.

No habrá votos para un pequeño regreso
a las tenencias y el disfrute.
Camino consciente de que los profundos quejidos
no me salvarán de la orgánica demencia
por los recalos lúbricos a los puertos carnales
de los desbordes fieramente felices del placer
que mostrándonos el cielo, lo desmerecen.

Recrearé las fibras y metales que alivian las tesuras
para fingirme vivo y rebelde hasta el final,
en que me juzgarán los adversos
y perderé sin reconocer mis desarmes
ante los santos devoradores del hombre.

 Pichy

6 comentarios:

  1. La apariencia se confiesa y avisa de derribo. Los versos largos me van muy bien al poema, semeja un silencio interminable, que agoniza.
    Me resulta un poema, intimista, estupendo, donde el lector se puede ver reflejado.
    Besos

    ResponderEliminar
  2. Muchas gracias, amiga. por el lúcido comentario.

    Abrazos

    ResponderEliminar
  3. Es un poema importante al que le sobran adjetivos y adverbiales

    ResponderEliminar
  4. Muchas gracias, amigo. Pues, bien deberías quitarles los adjetivos y adverbiales sobrantes. Hombre, que todo buen corrector...corrige! Abrazos

    (me estás debiendo una respuesta por interno, del último msj...qué cuando te da por hacerte el sueco...

    ResponderEliminar
  5. Emigro a través de cuerpos de agravios.
    Básculas innombrables me calculan
    abriéndome los costados
    de las palabras que guardo para el exterminio,
    porque todo habré de confesarlo ese día
    cuando el nombre poco importe
    y la sal dulcifique la boca.

    No habrá votos para un pequeño regreso
    a las tenencias y el disfrute.

    Camino consciente de que los quejidos
    no podrán salvarme de la orgánica demencia
    que hay en los recalos lúbricos de los puertos carnales
    en los desbordes felices del placer
    que mostrándonos el cielo, lo desmerecen.

    Recrearé las fibras y metales que alivian las tesuras
    para fingirme vivo y rebelde hasta el final,
    cuando me juzgarán los adversos
    y perderé, sin reconocer mis desarmes,
    ante los santos devoradores del hombre.

    ResponderEliminar
  6. Pues, me va bien tu propuesta. Noto y llevo a casa; para tallerear el poema, amigo.

    Gracias + Fuerte abrazo

    ResponderEliminar