viernes, 24 de enero de 2014

A nuestro José Pichy

Si los silencios comieran carne humana
te habrías comido mi cuerpo entero
como caníbal desnudo y hambriento
que despelleja la selva de mi ánima
con broncas realidades de amor olvidado.

Si las ausencias pudieran combinarse
con néctar de fruta y gotas de ron
yo estaría borracho de infortunios
cuando veo tus versos en la senda
como pétalos de rosal volando.

No sé si estarás enfermo, o sin ganas
de esgrimir la espada, capitán de buque
desalentado, valiente abakuá, poeta
insigne de corazón bravío, que nadie
sabe por do navega.

¿dónde estás?

© Luis Vargas

6 comentarios:

  1. Ja! Esto está muy bueno, amigo. Me resulta una deferencia.
    Ya les expliqué de mis dificultades. Estoy por acá, al pairo; pero, atento a la Senda.
    Pronto espero estar a toda máquina.
    Abrazos

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  2. Vamos a tener que darle algo que le anime a nuestro amigo Pichy, para que retome la senda.

    (Yo pongo el Ron)

    A esta senda que surca a la deriva
    unos tragos de ron
    no le haran daño.

    Aunque a Luvar el azúcar
    le amargue la sangre,
    alza la copa bien alto:
    las ausencias de los amigos
    y sus letras deshojadas
    le marchitan el corazón.

    Yo saco el cristal de bohemia:
    un amor frágil
    que deseo colmar
    de ron-poesía
    y un brindis.




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  3. Muchas gracias, amiga. Te ha quedado muy bien.
    Pienso, que ya estoy listo para la pelea.

    Beso

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  4. y qué, de qué¡

    y tenía una copa de vino en la mano
    y con ella me fui a la mesa
    y puse el mantel
    y bebí y bebí
    harto de
    tanto
    y

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  5. Pues, hay que reconocer que bebes con buen ritmo...queda por ver cómo te levantas

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