domingo, 20 de enero de 2013

POEMAS DESDE LA OFICINA 3_El Ordenador


EL ORDENADOR


Si te miras tanto en el ordenador


Se te puede reflejar tu idiotez

Porque los ordenadores son tontos

Y solo hacen lo que les dices

O sea: tonterías.


II



Por dentro están vacíos como tú

Y nadie sabe bien por qué funcionan

Virtualmente son virtuosos

Y su realidad es muy “chic”

Pero su voluntad

Anula la tuya y viceversa.

III

Pero es tan necesario hoy

Tener un ordenador

Que si no lo tienes

No eres nadie

Y casi, casi, no tendrías

Nada que hacer.

Gracias al ordenador haces algo.

Sin él, ¿Qué podrías hacer?

IV


 -¿Te vienes a tomar un café?

-No, no: tengo mucho trabajo...

en el ordenador-

¡Ah, bien!....

Si, si, es fundamental,

¡Tanto, tanto!

Que todo lo que se empieza en él

Se termina haciendo a mano

Cuando menos te lo esperas

Se estropea

Es malévolo y misterioso

Tan listo como tú lo seas

Pero al año se queda obsoleto

Y tu adicción

Te hace sentirte muy mal.

IV

Nadie sabe que hacer

Con un ordenador personal

Pero se pasa horas y horas

Delante del mismo

Como si esperara encontrar en él

El secreto de la verdad

La reencarnación de los muertos

O al Mesías prometido.

VI

Y ya, para colmo,

Con él se entra en Internet portal a portal

para descifrar

Cosas sin interés

Tan interesantes

Que te hacen perder la noción

De la esencia de tu ser.

Y cuando ya no puedes más


Te pones a “chatear”

Para hablar de chorradas

A gente imaginaria

Tan chorra como tú.

VII

Desde luego hay que reconocer

Que esto del Internet

Es un avance fenomenal

Porque la solución del hombre está

En el ordenador personal.

VIII

Ya se ha resuelto el problema

De la esencia de la humanidad

(aquello que nunca se había palpado

(ni visto, ni examinado, con tanta claridad)

Se nos ha descubierto la idiotez:

Listas interminables de datos

Complejísimas y sin sensatez

Que te sirven para una vez

Dos o tres, y después

De muchas horas de tozudez

De cansancio y gilipoyez

No te sirven para nada.

Se te ha pasado el tiempo


Eso sí,

Has olvidado tu realidad

A cambio de una virtualidad

O apariencia de importancia

Que de virtud tiene

Lo mismo que tu imbecilidad

Y así eludes la sociabilidad

Tu familia, tus amigos y tu infancia,

Aunque siempre hay excepciones

Y algunos, gracias a él,

Dominan lo empresarial, se quedan calvos, aman en la distancia,

Se hacen más reflexivos y hasta creen

Que el status social es un chips

Y si no

Que se lo pregunten a Bill Gates.

IX

-¡Pues yo manejo el Word

el Carr, el Acces, la Excel

y diseño columnas con filtros

y con finstros.

¡No, veas!

Tengo un aparato con megas a mogollón


¡Un follón!

Herzios y CD-Room

Memoria expandida y extendida

Y una memoria RAM

¡Qué es la leche!

Una tarjeta de Mc. Kintos y otra de Microsoft

Que come bytes a cientos

¡Jo, macho, cómo mola!

¡Con las dos mil Gigas

Guardo datos que te jiñas!

X 

Total. Que te compres un ordenador personal


un iPad, un iPod, un portatil -da igual-

Y serás un idiota moderno fenomenal

Y aunque no te sirva para nada

Podrás jugar a juegos de diversión
 
Y tu importancia está asegurada. 

© Luis Vargas Alejo
Granada Enero 2005

4 comentarios:

  1. Bueno, amigo, ya por la fecha, sabemos ques es un poema viejito, donde comienzas los versos con mayúsculas —a la vieja usanza—. No deja de resultarme interesante, sobre todo, porque lo comparo con tu forma actual, y noto los cambios.
    Gracias por presentárnoslo.
    Abrazos

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    1. Efectivamente amigo, y tengo alguno más así, eran tiempos de oficina y "mala leche", versos muy espontáneos y que nunca edité y he querido que hoy estén aquí, después de 9 años de ausencia social y empresarial y tras haber ido al entierro de mi compañero -abogado- Raul, el día 7 de este mes, al que le di una mesa en mi despacho, le hice "contramestre" y le tuve siempre como buen amigo y mi brazo derecho, quedándose en mi puesto cuando yo marché jodido y que en 9 años no se dignó jamás llamarme a ver como me iba la vida...A su esposa le dieron el pésame beso a beso en el cementerio y quedando yo el último y llegar a darle el pésame, fue al único que se le abrazo y lloró sin soltarme, durante casi un minuto. Yo también lloré porque, porque Raúl Hernandez del Castillo, fue durante 14 años, mi amigo.

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  2. Triste historia, amigo. Aunque, sucede más de lo debido y todos hemos sufrido.
    Adelante, con lo de ayer y lo de hoy; que siempre, tus poemas, me traen algo de valer.

    Abrazos

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