jueves, 14 de enero de 2016

DEL “CANGREJO” —que otro nombre no le conocí—



(Dicen que violado y mutilado,
en su adolescencia perdió la mente) 

Entre ídolos caídos caminaba murmurando:
—no acierto, no concibo, no entiendo.

Le desfalcaron la juventud con sus noches.
Estafáronle la audacia y el raciocinio
dejándole inútiles muñones resignados
y esa estupidez de memoria que lo repite
una y otra vez contra la realidad.

Escucha ángulos rectos y muchos otros
imposibles actos musicales.
Quizás por eso se concilia con las burlas
y las malas risas
de la muchachería del barrio.

A veces golpea hojas que planean
sobre su cabeza, regalándose un triunfo,
mientras canta indiferente de su voz:
¡al que faltan manos les sobran los pies!

Pichy

2 comentarios:

  1. Es un poema de descripción de una persona en forma narrativa. Para mi no tiene mucho valor poético, más bien pudiera ser un canto juglaresco

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