miércoles, 26 de febrero de 2014

Loca por la poesía

Al lado izquierdo del margen
                                                como argamasa de algibe
                                                impido filtraciones,
lo intimo del poema.

                                                La presion arterial
                                                de palabras obstruidas
                                                sube
sudas, te muerdes las uñas,
algo escondes

                                                 el ritmo del marcapasos
                                                 titila
las pastillas de seconal
templan la idea, el logos...
                                              
                                                 Paro cardiaco
Adicción
                                              
                                                 El poema


Begoña M. Bermejo

9 comentarios:

  1. Se me da bien, amiga. Aunque, no es el primero que leo así, me llama la atención que comienzas punteando y termines sin hacerlo (aunque no me crea confusión alguna, porque las mayúsculas me indican la pausa de un punto)

    ResponderEliminar
  2. Es verdad, no tiene nada de innovador el poema... bueno, algo sí que tiene, salió rana y, ¿cuantas ranas conoces que croen poemas, descansen en mitad de una senda comiendo comas y puntos, y esperen el beso de un principe al que convertir en sapo, para pasar el resto de sus vidas en charcas de sopas de letras?
    Besos

    ResponderEliminar
  3. Jo¡ ¡pues es verdad! la última rana que me encontré en la ribera del río, junto al sauce llorón, en la piedra gorda que brillaba al sol, recitaba un poema que decía así:
    crua, crua, crua
    crua cruá.

    ¿cruacua crua cuá?

    cruaaak, cruaaak....

    Y ya desde entonces no he visto a ninguna otra haciendo de rapsoda. Pero me acerqué con sigilo, la tomé en mi mano y la besé en el morrito y se convirtió en una buena poetisa.

    ResponderEliminar
  4. Ah! Pero, mira que hay que oír —leer— cosas! Así que ya, aparte de atún, es príncipe.
    Le llamas rana a Bego, o entiendo mal?
    Ja, ja, ja, aclare, aclare: que en honor a la verdad, puede contarse así...
    Un gran sapo, más gordo que una arroba, andaba tomando el sol sobre una piedra del arroyo; cuya orilla recorría la princesa. Que al verlo, luego de reponerse del susto, lo tomó entre sus delicadas manos y le sobó el lomo —angustiada al verlo tan solo; repudiados por sus congéneres, que huían de su bronco trato y carácter—. No imaginaba que ese viejo sapo, guardaba mucha sabiduría. Es el caso, que el desahuciado sapo, al verse tratado con tanto cariño decidió, quizás en el único buen acto de su vida, regalar toda su sabiduría a la Princesa. Que de la tarde a la mañana se vio convertida en una excelente poetisa .

    ResponderEliminar
  5. Menudos cuentistas estáis hechos!! (jijiji)

    Besitos, principes

    ResponderEliminar
  6. Cuentame el cuento de la escalera
    que te sube y te baja estando inmovil,
    el rellano de arriba nunca se alcanza,
    los tramos se suman en los descansillos
    y aunque suenen campanillas, no hay
    campanario, ni a las nubes más bajas
    llegamos con las manos.

    Las arañas del techo
    tejen y tejen sin descanso.

    © Luis Vargas



    ResponderEliminar
  7. Bien puedo contarte el cuento de la Buena Pipa.

    ResponderEliminar