viernes, 5 de julio de 2013

PLEONASMOS Y PALABRAS DE ALTURA


                                                                                                       a mi amigo Luvar

El ascensor que baja a la planta baja, al subsuelo
o sótano,
no lleva a la salida
ni aniquila el lapso del tiempo…

Hay que subir, y andando, escalón a escalón
sintiendo el vértigo de cada tramo.

Alcanzar la azotea donde azota,
el calor de los alisios, el fresco del cierzo,
el levante, el poniente, la tramontana…
y que tu voz se airee a los cuatro vientos.

Subir, como sube la pleamar
y tocar tierra con oleajes que arrasen
los trastos del trastero:
la escopeta mata políticos
con balas de fogueo, el lamborgini del no exmarido,
las subidas de pan que reducen el apetito,
el interés que devalúa al hombre, los amigos en vacaciones 
cuando las llaves del chalet de la playa están en tu poder…
-Orillar en la orilla, todo cuanto baja-

Subir, subir y subir,

como los cables de alta tensión
que cruzan montes, 
como la tensión alta;

como el precio de los libros de texto
y no detestar los libros.

¡Retruécanos!

Begoña M. Bermejo

15 comentarios:

  1. Me resulta muy bien el poema, amiga. Besos

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    1. Gracias, amigo. No creo que el profe quiera subir escaleras jajaja, aunque espero subirle el ánimo con poemas que le lleven casi la contraria.
      Besos

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    2. Ése, aunque se queja mucho, no ha vivido nada mal. Nunca sudó; porque trabajó de pleitero de seguros, en oficina climatizada, con buen salario. Y, como es pícaro, logró retirarse joven y con buena mesada. Ha sido un privilegiado de "clase media". Que yo tengo 62 y sigo trabajando por un mísero salario, y debo de estar en "clase quinta".
      Me parece que tus poemas son de su gusto —como que bien le sigues en su realismo—, tiene que estar contento contigo. Ahora, que conmigo...sé que no está nada satisfecho; pero, es que no tengo tiempo para leer y escribir: o leo; o escribo, no puedo con las 2 cosas. Soy un proletario, con familia y vida que atender —por demás—.

      Besos

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  2. Cuentan de un sabio que un día
    tan pobre y mísero estaba,
    que sólo se sustentaba
    de unas hierbas que cogía.

    ¿Habrá otro, entre sí decía,
    más pobre y triste que yo?;
    y cuando el rostro volvió
    halló la respuesta, viendo
    que otro sabio iba cogiendo
    las hierbas que él arrojó.

    Quejoso de mi fortuna
    yo en este mundo vivía,
    y cuando entre mí decía:
    ¿habrá otra persona alguna
    de suerte más importuna?
    Piadoso me has respondido.

    Pues, volviendo a mi sentido,
    hallo que las penas mías,
    para hacerlas tú alegrías,
    las hubieras recogido.

    D.Pedro Calderón de la Canoa

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  3. Me preguntáis como me volví loco. Así sucedió:
    Un día, mucho antes de que nacieran los dioses, desperté de un profundo sueño y descubrí que
    me habían robado todas mis máscaras -si; las siete máscaras que yo mismo me había
    confeccionado, y que llevé en siete vidas distintas-; corrí sin máscara por las calles atestadas de
    gente, gritando:
    -¡Ladrones! ¡Ladrones! ¡Malditos ladrones!
    Hombres y mujeres se reían de mí, y al verme, varias personas, llenas de espanto, corrieron a
    refugiarse en sus casas. Y cuando llegué a la plaza del mercado, un joven, de pie en la azotea de su
    casa, señalándome gritó:
    -Miren! ¡Es un loco!
    Alcé la cabeza para ver quién gritaba, y por vez primera el sol be só mi desnudo rostro, y mi alma
    se inflamó de amor al sol, y ya no quise tener máscaras. Y como si fuera presa de un trance, grité:
    -¡Benditos! ¡Benditos sean los ladrones que me robaron mis máscaras!
    Así fue que me convertí en un loco.
    Y en mi locura he hallado libertad y seguridad; la libertad de la soledad y la seguridad de no ser
    comprendido, pues quienes nos comprenden esclavizan una parte de nuestro ser.
    Pero no dejéis que me enorgullezca demasiado de mi seguridad; ni siquiera el ladrón
    encarcelado está a salvo de otro ladrón.

    GIBRÁN KHALIL GIBRÁN

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    1. Pues, no termino de contestar tu poema, de Calderon de la Canoa, cuando te apareces que este otro, de filosofía de vida.

      Valga. Abrazos

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    2. No lo conocía y me ha gustado mucho

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    3. ROMANCE DE LA BUENA ALTURA
      (A mi amigo Pichy que no le cuadraban los ostosílabos, aunque sí el romance porque sí riman los pares, pues él de esto de rima sabes más que mi prima)

      Ese al que llamas “ese”
      tiene un nombre por ventura,
      una historia, una razón,
      nacido de humilde cuna.

      Procuró encontrar el bien,
      buscar verdad sin locura
      y fue sólo circunstancia
      si tuvo buena fortuna.

      Mas has de saber amigo
      que curré duro y con bruma,
      jamás tuve privilegio
      ni paga extraña ninguna
      fue mi esfuerzo y mi tesón
      sin vocación y locura
      lo que llevó casualmente
      a profesional de altura
      que ha mucho honra yo lo tuve
      sin medallas ni tribuna.

      Ni jamás engañé a nadie
      ni tuve “clase” alguna
      todo lo que aprendí y supe
      lo conseguí de una en una
      sin que nadie me enseñara:
      me esforcé y alcancé luna.

      Y hoy con el sol torturado
      teniendo pena moruna
      intento rezar poemas
      y a pesar de la laguna
      intento dar lo que tengo
      a ti, que vives en Cuba
      y a Bego, que sube y baja
      desde Azuqueca a la altura.

      Todos estamos aquí
      perdidos de forma alguna,
      somos todos proletarios
      como en Fuenteovejuna
      y ese que dices, se llama,
      Luis, Luvar, de cepa pura.

      © Luis Vargas

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  4. Te ha quedado muy bien; porque no te falta inteligencia e ironía. Mas, este es un poema de mucha vigencia —creo, no envejecerá nunca—. Y, sin parodiarlo, vale que te lo apliques; en esos momentos en que la crisis te saca de tus casillas.
    Dele a comentar el poema de la Bego; que espera por ello.

    Buen fin de semana. Qué te diviertas y gastes poco.

    Abrazo

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    1. YO A LAS MONTAÑAS SUBÍ
      Y A LOS ABISMOS BAJÉ
      Y EN TODAS PARTES VI
      LO MISMO QUE AQUÍ DEJÉ.

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  5. Estimada Bego: cuanto más alto subes, más grande será la caída. Todo lo que sube baja.

    Bajé al sótano
    y me encontré un pleonasmo,
    huí
    por los bordes de la cornisa
    y bajé y baje, bajé y bajé
    y seguí bajando
    hasta que encontré un hueco
    con escalera de mármol
    que me llevó a la orilla del mar
    donde acaba el precipicio
    y termina la historia
    del ascensor que descendió

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    1. Estoy de acuerdo, las caídas son mayores, pero lo que no se puede es bajar, bajar, y bajar, corres el riesgo de ser pisoteado. Hay que subir a pesar del miedo a caer, y no para alcanzar la estratosfeta, pero sí, crecer con humildad, y conservar la locura que nos convierte en personas, evitando el mal de altura.

      Besos

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  6. Ni bajar ni subir, mejor a ras con ras, que lo demás, no sirve más, que para amargar la vida. Eso sí, procurando que esté donde te guste y gustes de donde estés.

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