martes, 29 de abril de 2014

Matronas que pretendo



De la matrona que niega los abrazos
adivino lo felino sumergido entre sus senos.
Sus concavidades hablantes  
que no cesan de nombrar astutos duendes
con los que trajina mi madurez,
y sus ojos de ángeles  onduladores de alquimias
soban la música de las vitrolas, que ya no existen
aquí, donde siempre se les recuerda;
porque no sabemos de otras mejores nostalgias
y cantamos imitándoles con cada trago.  

El amor se conforma con trozos de ternura
en los sueños clavados por el tiempo
cuando las llagas destrozan desde el ayer
las canciones del presente, y sus urgencias,
para que las matronas me entreguen en la noche
esos brazos, que todo el día, me han negado.

 Pichy

4 comentarios:

  1. Me ha gustado mucho el poema, amigo. Contiene mucha tristeza.
    El verbo sobar, no me llama mucho la atención...

    Aquí matrona, suelen ser las mujeres que preparan y asisten a los partos.
    Besos

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  2. Muchas gracias, amiga. Tienes razón, el ¨soban¨ es algo vulgar.
    Por acá les llaman comadronas...y matrona, se les llamaba a las que dirigían prostíbulos —aunque, también mantiene su mejor acepción—.

    Besos

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  3. Yo cambiaria "mueven" por "soban" y "meretrices" por "matronas" y si me apuras un poca, cambiaría "matronas" por "putas"

    Llevo una semana con altas fiebres por virus gripales y mi cuerpo no está para irse de putas ahora..bueno, no lo estuvo nunca, asi que ¡imagínate!

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  4. No hombre, que ése no es el sentido. Mejor las ¨señoras¨.
    Deseo que te mejores pronto. Gracias + Abrazo

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