jueves, 17 de julio de 2014

PERTINACIA



Atesora en un inmensurable ángulo
la insípida tonsura del alejamiento.
Ese extremo deseo de evadirse
hasta lo imposible
desmenuza las ilusiones
en una especie de hecatombe
que asfixia las esperanzas
de mantenerla entre mis límites.

La ciudad parece conocer de mi tristeza.
No hay brisa en sus calles recogidas.
Dicen que así es el otoño,
no sé, pero que más da
si un enjambre de viejas dudas
se hace nuevo en cada puesta de sol.

Nadie en esta nube de retenciones
ha de lastimarme:
porque la hermosura del silencio íntimo
supera las durezas del rubí
y el filo de los cuchillos de obsidiana.
Solo el contraste doloroso
de las ausencias,
entre le sangre y el agua de mar,
me hacen la muerte.

pichy

2 comentarios:

  1. Espléndido poema de emociones ante las ausencias que le hacen a uno sentir nostalgia, derrumbarse la esperanzas e imbuirse en las dudas al contemplar el mar que te llama.

    No retoco el poema porque no le hace falta

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  2. Muchas gracias, amigo. No sabes cuánto me satisface tu comentario.

    Fuerte abrazo

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