lunes, 19 de agosto de 2013

En la orfandad del hombre



       
Del deseo de clavarse en asumida crucifixión,
con los más lúcidos versos, surge la nueva fe.
Nunca la vida del hombre humilde
fue preocupación de los dioses.

El hombre discurre
consumiéndose en su orfandad
sin atinar la complacencia.
No está apto para estos fuegos
que cercan las razones;
le han llenado los ojos de pólvora.

Ha soportado infieles y difuntos
sobre sus espaldas
para los santificados mercaderes,
descaminando entre las mismas brasas
las hogueras de cada generación,
sin convites ni agasajos
a la hora de las reparticiones gananciales.  

Él no se manifiesta, no da señales ni pruebas,
mientras los diablos inclinan la balanza.


pichy

2 comentarios:

  1. Esto no es un poema. Es una prosa
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    Crucifixión,
    versos lúcidos
    nueva fe.

    Los dioses
    escondidos en el Olimpo
    jamás
    se preocuparon de la vida del hombre.

    Y el hombre vagó
    inventando imperios
    y comunismos:
    sociedades disolutas.

    La razón confundida
    han llenado los ojos de pólvora,
    y los campos de ira y armiño falso.

    Ellos no existen
    y los diablos somos nosotros.

    Debajo de la colina
    hay una gruta
    donde se esconde el gatopardo.

    He aquí el poema.













    mientras los diablos inclinan la balanza.




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  2. Bueno...pues tomo nota, y lo revisaré como dios manda.

    Gracias + Abrazos

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