martes, 5 de marzo de 2013

Desmenudeado




Diminuto en su cuerpo tumbado,
un hombre valúa sus flaquezas
—razones de su hormigueo sensorial—.

Supone conflictos inevitables, y se refugia
a manera de conciliábulo,
que con prudencia clandestina
progresan entre las sombras.

Cohabita pantomimas y caricaturas.
Asegura que recurre
en pos de terceras opciones.
Tal mudado por íntima tribulación
enaltece su mejor atributo. 
Paréale cualquiera de las extrañas bardillas
en su renuncia al mundano escozor
que avasalla en los estropicios.
Imposibilitado, no concibe amparo
en la coyuntura que le depone.
Residual, mínimo, escamotea cualquier luz.
Cohabita con gestas singulares
que oscilan en sus fantasías,
soberbio a pesar de todo.

La presión de esta ciudad
valida las pirámides invertidas,
donde muchachas anticipadas
desnudan la gracia de los ojos
cansados y oprimidos,
atolondrados por el intenso ritmo;
ya incapaces de testificar, con buena razón,
la inclemencia de esta escapatoria
hacia una infinita rumba.

pichy

4 comentarios:

  1. Estructuralmente es un buen poema. Nada que añadir.
    Es una descripción de una persona imaginaria que no tiene futuro, puest que no creo existan personas así en el mundo imperialista sin flaquezas. Que la realidad nada tiene que ver con la naturaleza del ombligo de cada uno.

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  2. Muchas gracias, amuigo. Dices bien.

    Abrazos

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  3. Muchas gracias, amiga. Satisfecho con que te guste. Beso

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