lunes, 14 de septiembre de 2015

EL CABARET



Zumba que zumba el sandungueo
garrapateando el licor en la garganta
con el ritmo en los pies de chachachá

Habanaviejita, salsa guajira y rumba
en la noche azabache a la brisa del mar;
la niña de boca bembona, pies pequeños,
se abraza al mulatón caribeño
que la hace soñar.

¡Ay niña, qué sabrosona, qué descoquez!

El ron al cuncún sin resollar, para seguir
moviendo el fondillo con la música
de los trombones, que marcan el son
de la sangre vehemente, que hay,
en el Cabaret.

© Luis Vargas Alejo

domingo, 13 de septiembre de 2015

El cosmos es una melodía inacabada

El cosmos es una melodía inacabada

“Qué de ruido sin razón.
Ningún pensamiento sano,
todo está enredado; ya ni siquiera
se encuentra un encadenamiento
armónico claro” Clara Schumann

La luz como la música
además de tener naturaleza de ondas
también es de partículas,
polvo, motas, propiedades químicas
de un cuerpo, que a veces se esconde
bajo la alfombra,
o se cruza en el punto de mira.

Y es que no vemos más allá
de la propia nariz
y no por dureza
o mínima visión
sino de tontos de capirote
como dijo Neruda.

La debacle se extiende
hacia un cosmos
con melodía inacabada;
el sol
tararea la la la.

Y tú, amigo, ¿quieres
un poema o historia
armonioso, ordenado
y concluido?

Escoge, pues sólo pude encontrar:
lunas, lunares, lunáticos,
lúmenes calculadores
de ángulos muertos
y mínimos puntos de luz
en medio de la oscuridad.

Begoña Martínez Bermejo

TIERRA BALDÍA



!YO QUÉ SÉ...¡

No sé yo si en la tierra baldía
se pueden plantar semillas de versos
para que crezcan poemas como guayabas

Tampoco sé porque la lluvia no cae
en los campos terrosos y ajados
de la melancólica siembra del poeta

Tal vez, no haya nimbos de agua dulce
que se paren a llorar en algunas tierras
para endulzar las palabras del que escribe

No lo sé, no, porque no soy astrónomo
ni geólogo, ni meteorólogo, ni climático
sino un simple poeta sin parcela y sin agua

© Luis Vargas Alejo

viernes, 11 de septiembre de 2015

ALAS DE ÍCARO



POEMAS PERDIDOS

Cuando no queremos encontrar los poemas
es porque nos hablan de amores perdidos.

Un rayo fantástico me enamoró de tu ser
haciéndome trizas el corazón, tus palabras.

Y no pude sentir lo que quise de tus besos
pero nunca mentí si abracé tu cuerpo y lo amé.

Pero ni tú ni yo estábamos en el mismo punto
cardinal, en la misma corriente de los mares.

Y fuimos arrastrados por los pechos de las olas
equidistantes del mismo punto emocional.

Nunca mentí si te dije te quiero como sol de luna
y lo delataba mi cara al iluminarse en tu presencia.

Y volamos en paramentes de ilusiones  imposibles
con los vientos cruzados y marchitos, de este a oeste.

Y esperamos un milagro que el tiempo no produjo,
que la controversia fuera como esperanza de náufrago.

Pero no. Todo fue como el vuelo de las alas de cera de Ícaro
que se derritieron al calor de la luz, cayendo al mar.

© Luis Vargas Alejo





viernes, 4 de septiembre de 2015

VACACIONES CON MALA FOLLÁ

Julio de 2015 ( hago constancia del año, para futuras lecturas si las hubiese. - la memoria me va fallando, una ya tiene su edad-) Realicé un viaje vacacional a la tierra del turismo, top manta, pescadito frito, tapas, calor y su mala follá; una tierra con arraigos Nazaríes, guerras territoriales, y reconquistas cristianas: “Graná”. No, no voy a dar ninguna clase de historia, es una mera introducción al consiguiente relato. Continuo...

Es menester, que después de 6 horas de viaje , 550 km. de distancia del centro peninsular a la costa Tropical uno se acerque hasta el mar ¡coño, pues a la la playa! me dije. Ahora el resabiado lector e instruido en veraneos dirá que, vistas una, vistas todas; pues no. Es cierto que el agua, es agua... y con su concentración de sal, su oleaje... pero, y la arena, esa arena abrasadora que te hace dar saltitos cuando tus pies no soportan su temperatura... pues bien, sólo conseguí verla, el ultimo día. Sí, sí. Y no vaya usted a creer, que estaba en su hábitat natural, extendida, pisoteada, agujereada por las sombrillas y mojada por su adentramiento pasional en el mar. No, mi querido lector, la encontré dentro de una botella en miniatura, con una inscripción que rezaba: “Recuerdo de la playa de Almuñecar”. Seis días y siete noches, recorriendo la costa granadina y era la primera vez que encontraba tanta arena junta; 10 ml. de arena blanca explotada para engaño del turismo. La alfombra costera de Granada, son piedras. Grandes, medianas, pequeñas, redondas, alargadas, con filos, grises, rojizas, azuladas... La variedad es infinita, sin embargo se les llama “china” (Piedra pequeña y a veces redondeada. Definición de la RAE). No es que no supiese lo que es una china ( piedra), pero en mi ingenua andadura de viajar, consideraba a las chinas de las playas, como las asiáticas que propician masajes para lograrse un jornal, y al turista bienestar - pues bien me hubiese venido para mis doloridos pies, lumbares, trasero... que buscaron acomodo durante toda la estancia en la playa sin un resultado favorable- Y que decir al lector de los famosos castillos de arena con los que los niños se distraen cuando no están en el agua; son fuertes, murallas, rompeolas... si pueden, háganse una idea. Serrat en ese paraíso de piedra, no tiene nada que hacer; niño, deja de joder con la pelota..., ¡imposible!; los niños están sentados, comiendo los churros del kiosko de la playa. Sí, sí. Churros, no hablo de sardinas, ni cerveza, no. Sino de ese manjar dulce, recién hecho, calentito, que mantiene a todo goloso en silencio, y que a 38º de temperatura, te hace sudar... Aunque yo soy más de salado, pero aun teniendo mi punto dulce, por no salir del redil de sombra que me propiciaba una enorme sombrilla, a riesgo de sufrir una lipotimia y desplomarme sobre las características chinitas de la playa, dando lugar a un accidente aparatoso que irrumpiera mis soñadas vacaciones, prescindí de tal manjar, pero por las moscas que rondaban la sombrilla de al lado, donde un muchacho, con los mofletes manchados de azúcar, y con un silencio sepulcral, pude adivinar, que están de diez. En fin, no todas las playas son iguales, pero dejemos las chinas y los churros, que hay que conocer la Alhambra y Granada Capital.
Las entradas para dicha visita, ya las había sacado hacia meses, me advirtieron (la magia de Internet), que se formaban colas y sin previa compra, habría que estar en la puerta antes de las 6:00 de la mañana (entiendo que haya que sacar partido a las vacaciones, pero a esas horas me resulta un despilfarro en el aprovechamiento de tiempo). Al rededor de las 10:30 de la mañana estábamos en Granada, con una temperatura de 30º y buscando un parking. Había un primer parking, pegado a la puerta de entrada reservado para autobuses, que estaba vacío. Un segundo con un cartel de completo, con alrededor 50 coches, y un tercero, donde logramos aparcar. Si hablamos de distancia hasta la puerta de entrada: unos 2 Km (y según tengo entendido, tuve suerte). Una vez transcurrida dicha distancia, a pie, cual fue mi sorpresa: ¡no había colas!, nadie esperando, ¡qué bien!. Recojo las entradas, y comienza la visita... ( iba acompañada por la familia ).
-No voy a dar detalles de tal aventura, pues creo que esa maravilla no se puede contar, hay que vivirla. Y me faltan las ganas de alargar el relato, desencadenado una más que probable somnolencia del lector, con un copia y pega de la whikipedia. Aunque sí dejo como sugerencia: realizar la visita en primavera u otoño, ya que los 43º del mes de julio no son apropiados para subir cuestas, escaleras, e ir cargado con niños y agua. Incluso para aquellos que con 20º sudan, recomiendo el invierno. Pero eso sí, no hay que dejar de visitarla. -
Casi a las tres de la tarde, agotados, salimos de nuestra visita y aun nos quedaban 2 km. hasta el coche y volver..., pero no se podía acabar la visita, no. Y aunque la ciudad de Granada, fuera de las murallas de la Alhambra nos estaba esperando, nos declinamos por realizar la visita en otra época del año, no obstante había algo que no podíamos dejar de ver: A mi amigo Luis. Así que cuando llegamos al coche, con los pies a rastras, desfallecidos por el calor, la sed, y el hambre le llamé y quedamos en un restaurante a comer. Y allí, bajo el fresquito del aire acondicionado, por fin, mis labios se mojaban del rico y frío zumo de cebada, la cerveza. Ah, sí, y conocí en persona a mi amigo Luis y su mujer Juana. No piensen mal, que no le resto importancia, era por poner una gota de humor, ya que el sudor, era a chorros.

Quisiera poder expresar lo que se siente, cuando una amistad que se ha fraguado durante años, de manera virtual, rompe la pantalla, el teclado, las fotografías, y se convierte en tacto, besos, abrazos, voz, miradas, respiración... El primer impacto es de no me lo creo, que me pellizquen para despertar de este sueño, y el segundo impacto, el del silencio. Enmudeces viviendo una realidad tan bonita, hasta que la cervecita se une en el brindis. Entonces entonas risas. La comida, copiosa y buenísima se asienta y el calor, ese calor que doblega al aire acondicionado, nos sacude hasta abortar la intención de salir a fumar. Luego, unos chupitos, de no me acuerdo que licor, pero que más da, lo bonito es brindar por esa amistad, ese encuentro. De ahí, nos abrieron la puerta de su casa... y felices, moviendo la cola, salieron a saludarnos dos perrillos Leo y Pichy...Pero no solo fue el disfrute de la compañía de estos grandes amigos, sino que su simpatía, armonía, afecto... se podía palpar. Hablamos un poquito de todo, tuvimos presente a nuestro amigo Pichy. No, al perrillo, no. A nuestro amigo José. Mi querido lector, si a usted le quisieran como quieren a ese perrillo, no le importaría, que llevase su nombre (un hincapié para las risillas malvadas) Y por su puesto, no pudo faltar la poesía. Durante nuestro encuentro tuve la oportunidad de ver en primera persona las obras pictóricas de ambos artistas, perdón, artistazos. La biblioteca privada, con colecciones magníficas. Los barquitos de madera, los soldaditos de plomo, los relojes de bolsillo... respire el trabajo y la inspiración de un gran poeta. Juana, mi querida Juana, fue un bálsamo para los niños, la pequeña se durmió en su regazo, y mientras, le enseñó un juego al mayor... Me llevé mucho de allí, para lo que yo dejé a cambio. Me siento en deuda. Y todo tiene su fin, y debíamos regresar al hotel, con la esperanza de volver a encontrarnos (os queremos amigos)
Y de nuevo, a la playa de chinas... y a conocer Almuñecar, el Castillo de San Miguel (más cuestas, más calor), Los Peñones del Santo (más escaleras), el Acueducto y las Termas, El parque del Majuelo, el atardecer  reflejado sobre las chinas, perdón sobre el mar, las jarras de cervezas del bar de tapas de al lado del hotel ( era obligada la mención) La camarera, una mujer simpatiquísima, sabia como nos gustaban las cervezas, y nos tenía las jarras en el congelador para cuando llegábamos...y, ¡qué tapas!. Los paseos, el top manta, la gente, el ambiente... en fin, una tierra maravillosa, de la que me queda mucho por conocer, aunque le sobre la mala follá.



(Dedicado, con mucho cariño, a Juana, Luis y Pichy, porque a pesar de la distancia, sabemos estar unidos)

martes, 1 de septiembre de 2015

MIEDO



Tengo que aferrarme a un después

o terminaré envidiando la vida de mi perro.


A veces tengo miedo de seguirme engañando,

que a la inocencia de la juventud

se sume la candidez,

las conformidades de la edad.


Miedo de que mis palabras

me disfracen
                              o se me agoten.


Ya me desencuentro  en la niebla

de algunos días

que no revocan los usos,

mintiéndome los soñados triunfos.

Pichy

LA AUTOVÍA




Me asomé a esta ventana
para ver la Senda
y solo encontré desolación:
jaramagos en barbecho
matorrales y hierbas silvestres
y mucha sequedad.

Se estaba borrando el camino
y le pregunté a un leñador
que pasaba por allí:
¿sabe usted si alguien cuida
esta senda, esta pradera,
este pinar?

Hace mucho que no viene nadie
antes era un lustroso paseo, el dueño
murió  en una ciénaga, abrazado
a un libro de poemas,
huyeron los versos, aserraron
los pinos, y los pájaros
dejaron de cantar.

¿y de quién es ahora la Senda,
la casa, la huerta, la alameda y el río?

De nadie, amigo, de nadie...
y quizá lo expropio el gobierno
para construir una gran autovía...
¿y usted quién es?
Nadie, amigo, nadie...

© Luis Vargas Alejo