jueves, 6 de noviembre de 2014

ES LA HORA



De súbito la piedra filosofal comienza a rodarlo
con todos los sentidos en estampida
al garete entre la turba
—más que nunca equivocada—.
Suponiendo en la fuga de capitales
la partida de los dominantes y su poder.

Consejeros, administradores,
los servidos por el disfrute terrenal,
les invaden con novísimas palabras
de las monopólicas ambrosías.

Es la hora de las blasfemias inmensurables.
Insultos en los fastuosos congresos,
que no pasan de ser, con ofensivos lujos,
filiales del consorcio
de los que imponen las reverencias,
nos detienen, abstraídos con sus nubes.
Es la hora; pero los insulsos cierran los ojos
y la ignominia “nos civiliza”.

pichy

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