A partir de aquel trance,
en que no supimos
limpiarnos los barros
en que no supimos
limpiarnos los barros
de nuestras calamidades,
el cieno de tanta vida,
despeñamos los restos
de las otrora coincidencias
entre malas razones.
Fue la vida misma,
ese decursar
ese decursar
que exige reinventarse
ante la desidia y sus estocadas,
para no desechar las flores
y alejar las despedidas.
ante la desidia y sus estocadas,
para no desechar las flores
y alejar las despedidas.
pichy